jueves, 15 de marzo de 2018

A más información, mayor desinformación

Hace ya mucho tiempo que quería escribir este post y ha sido la noticia publicada esta semana de que las noticias falsas se difunden más rápido y a más gente que las verdaderas (aquí en inglés) lo que me ha dado el impulso definitivo para hacerlo.

Vivimos en una era en la que se podría decir que se ha democratizado la comunicación. Nunca antes tanta gente podía comunicar y opinar más allá de su círculo familiar y amistades más cercano. Sólo los profesionales tenían el lujo de poder hacer llegar sus opiniones a más gente. Tenemos Twitter, Facebook, blogs, Medium o incluso Instagram, WhatsApp o Telegram. Esto también aplica en el sentido contrario. Solo unos pocos minutos con mi móvil y puedo estar más informado de lo que me podría haber imaginado hace 10 ó 15 años. Pero, paradójicamente, esto se junta con el hecho de que en la época que más cantidad de información tenemos por segundo, más desinformados parecemos estar. Siempre me he preguntado si se trataba de una causalidad o de una simple correlación entre los dos hechos. Pero, según este estudio, parece que podría estar más cerca de la causalidad que de la correlación.

Partamos del hecho de que siempre vamos a ser manipulados en algún momento. Nosotros mismos nos manipulamos a nosotros, sin necesidad de ayuda externa, por cualquiera de los múltiples sesgos cognitivos reconocidos. Simplemente con el sesgo de confirmación ya estamos manipulándonos en aceptar solamente la información que confirma nuestras creencias y opiniones y rechazando cualquier otra información que las ponga en duda. ¿Qué más manipulación vamos a necesitar?

Pero que sepamos que tarde o temprano nos manipularán, porque no podemos controlar la fiabilidad de todas las fuentes de información, no significa que tengamos que ponerlo más fácil creyéndonos todo lo que llega a nuestros sentidos. Que algo confirme nuestra opinión, no significa que sea fiable y cierto. Que una información venga de una fuente de información tradicional (por ejemplo, periódicos o televisión) tampoco significa que sea fidedigno (sesgo de autoridad).

Por eso tenemos que ir con mucho cuidado con qué noticias nos quedamos y qué nos creemos. Que algo sea tan atractivo que confirme lo que ya pensamos no tiene porque ser algo que nos tengamos que creer ciegamente. Tenemos que ser más exigentes con la información que asumimos e intentar ponérselo un poco más complicado a las "fake news".

Por ejemplo, intentemos no creernos las capturas de pantalla. Hoy en día es muy fácil manipular capturas de pantalla. Con un poco de conocimiento se hace en cuestión de minutos hacer ver que alguien ha escrito un tuit que nunca existió o un titular que nunca se escribió. Personalmente, nunca me creo de inicio cualquier noticia que me llega en formato de captura de pantalla. Cuando llega a mi ordenador o teléfono algo así una de las primeras cosas que hago es buscar la noticia real.

Otra cosa es buscar diferentes fuentes de información. Al final, detrás de los medios son personas las que escriben, con sus fobias, sus filias, sus manías, sus opiniones... Y eso se puede llegar a ver reflejado en la redacción final de las noticias. Buscando varias fuentes de información puede ayudarnos a confirmar la versión inicial o, por el contrario, encontrar ligeras diferencias en las versiones que nos pueden ayudar a formar una versión final. Pero para qué hacer ese esfuerzo si siempre es más bonito creernos todo aquello que confirma lo que ya pensamos por muy falso que sea, ¿no?
Hace poco mi profesor de alemán me comentaba que las noticias en Alemania, por lo general, suelen ser explicadas desde un punto muy objetivo, por lo que es bastante fiable leerlas desde cualquier fuente de información, excepto cuando son noticias relacionadas con los soviéticos. En ese caso, me explicaba, que suelen sesgar demasiada información intentando ir siempre en contra de todo lo soviético.

Finalmente, está el no cerrarnos nunca a opiniones contrarias. Sé que es muy difícil de creer y que a muchos os chirriará, pero en ocasiones podemos tener opiniones equivocadas. Sí, siento decíroslo, pero no poseemos la verdad absoluta y podemos estar equivocados. Abrirnos a opiniones contrarias nos ayuda a madurar. No pasa nada por cambiar de opinión (aunque sea algo muy poco aceptado) y, es más, es algo muy natural que nos puede ayudar a crecer intelectualmente. Por eso es importante abrirnos a que nos reten nuestras opiniones, nunca sabremos cuándo pueden convencernos y hacernos pensar de forma completamente diferente.

Cada uno puede usar las técnicas que le sean más oportunas, pero lo que sí que tenemos que luchar entre todos es en ser más exigentes con la información que absorbemos. Algo que está claro que no se está haciendo cuando las noticias falsas suelen tener una mayor viralidad que las verdaderas.

Se trata de estar informados, no de creernos la primera mierda que llega a nosotros.

lunes, 5 de marzo de 2018

No traiga problemas, traiga soluciones


Supongo que, al igual que yo, habéis leído y escuchado muchas veces la frase: No traiga problemas, traiga soluciones. Teóricamente pensada para empoderar (palabra tan moda últimamente) a la gente y, especialmente, a los trabajadores. Te implicas, te manchas y buscas una solución a un problema que hayas detectado.

Pero creo que esta frase es peligrosa y puede venir acompañada de un problema y efecto colateral peor.

No todos los problemas son fáciles de solucionar. No todas las personas tienen en sus manos la capacidad y conocimiento de encontrar soluciones a un problema. Y, obviamente, no todas las personas tienen la capacidad de escuchar a que otros les traigan problemas y sus soluciones. Esto puede derivar a una situación de ver un problema y, como no tengo la solución, no lo aviso y comunico. Si no puedo traer problemas, sino que tengo que traer soluciones, pero ni tengo solución ni tengo las vías para traerla, pues mejor me quedo callado en mi sitio. Y esto puede terminar siendo un problema mayor de problemas detectados que no son comunicados ni solucionados.

Por eso, yo creo que es mejor fomentar la cultura de Traiga todos los problemas que encuentre, ya buscaremos las soluciones juntos. Obviamente si quien detecta el problema, tiene la solución, pues o que la aplique o la comente. Pero si no es así, siempre es mejor comunicar los problemas detectados y luego ya buscar la solución correspondiente. Y así es como yo he intentado siempre trabajar.

jueves, 19 de octubre de 2017

Nos engañamos y nos manipulamos sin necesidad de agentes externos

Hace unos cuantos años hice un curso (ya no recuerdo de qué) donde se explicaba la definición de qué eran los sesgos cognitivos. O dicho de otra forma, como nos engañamos y nos manipulamos a nosotros mismos.

(por favor, si hay algún psicólogo en la sala que esté atento a partir de ahora lo que voy a escribir y me corrija si cometo algún error)

Los sesgos cognitivos son una forma que tiene nuestro cerebro, que tenemos nosotros, para engañarnos y manipularnos a nosotros mismos para, de alguna forma, poder vivir más felices y cómodos. Gracias a ellos no vemos LA realidad, sino NUESTRA realidad. Nunca estaremos en posesión de la verdad, sino sólo en posesión de nuestra verdad.

La lista de sesgos en grande, bastante amplia y no me acuerdo de la gran mayoría de ellos, pero hubo dos que sí que se me quedaron grabados y que están tomando bastante importancia últimamente:

El efecto bandwagon. Es el efecto por el que tendemos a seguir la masa, tendemos a fusionar nuestras creencias con las del grupo y cada vez menos con nosotros mismos. O, más claramente, el grupo, la sociedad, nos hace idiotas. Tendemos a pensar más como piensa el grupo (porque si piensan así es por algo) que en cuestionarnos si es cierto. Incluso nos hace cambiar de opinión.

El sesgo de confirmación. Probablemente mi favorito. Por eso debe ser el que mejor recuerdo. Es el hecho por el que solemos aceptar todas las opiniones, noticias, información que confirma nuestras creencias y a rechazar todas aquellas que la cuestionan. Ni nos planteamos si pueden tener algo de cierto, si a lo mejor tenemos que cambiar nuestra forma de pensar. Simplemente buscamos reforzar que estamos en lo cierto.

En definitiva, últimamente leo muchas frases del tipo "los tienen manipulados", "los engañan", "es que no son conscientes de la realidad" cuando, realmente, nadie lo somos. Nos manipulamos y nos engañamos a nosotros mismos. No cuestionamos, ni desafiamos nuestras creencias. Y vemos nuestra realidad. Pero somos tan idiotas que pensamos que nuestra realidad es la realidad y los demás están equivocados.

viernes, 14 de julio de 2017

Alquilar en Alemania: Kaltmiete y Warmmiete

Alquilar en Berlín (y, probablemente, el resto de Alemania), aunque tenga el mismo verbo, alquilar, es un proceso ligeramente diferente al que estamos acostumbrados en España. Incluso en Amsterdam o Londres, cuando ya nos tocó hacerlo en su momento.

Tiene una serie de particularidades que hay que tener en cuenta, si no te quieres perder o confundir en el proceso, pero hoy me centraré en uno de los aspectos más importantes: el precio.

El precio del alquiler aquí se divide en dos conceptos: kaltmiete y warmmiete.

El kaltmiete, o alquiler frío (literalmente) es el precio que vas a pagar por el apartamento con el agua fría incluida. Esto nunca pasa porque, obviamente, nadie quiere un apartamento con sólo agua fría. Especialmente en invierno.

Como probablemente ya habréis deducido, warmmiete es el alquiler caliente, es decir, aquel que incluye el agua caliente y la calefacción. En ocasiones añaden otros gastos extras como podría ser por conserje, recogida de basuras... Este sería el precio final que pagarás por el alquiler del apartamento.

¿Y cómo calculan el uso que harás de calefacción y agua caliente? En función del tipo de piso y los metros cuadrados, se puede extraer un consumo medio que habrá. Al final de año se vuelven a mirar los contadores y se calcula la diferencia. Si has gastado más de lo pagado, pues pagas la diferencia. Si has sabido controlarte y gastado menos, pues te devolverán lo que has pagado de más...y a empezar un nuevo año.

Sin ser exactamente lo mismo (al incluir agua), el kaltmiete sería el precio más parecido o equivalente al de alquiler en España y es, normalmente, el que aparece indicado en los anuncios de alquiler de piso. Pero, siempre hay que fijarse en el warmmiete dado que es este el precio que tendrás que pagar puntualmente cada mes al propietario del apartamento en el que vivas.

Una vez sabes qué warmmiete y, por lo tanto, el precio total que vas a pagar por tu piso a tu inquilino sólo te faltará añadir la cuota de la electricidad y la tasa de la televisión (ya hablaremos de este tema en otro momento)

martes, 13 de junio de 2017

Do what you can't

Hace unos días encontré en mi buzón de correo electrónico, enviado por mi esposa, el vídeo que podéis ver más abajo.

Acostumbrados a una sociedad en la que la gente se comporta en base a lo que esperan de ellos, sin salir del patrón estándar establecido por todos, me pareció muy inspirador el lema del vídeo: Do what you can't.

Así que os deja con el vídeo para que lo valoreis vosotros mismos.



lunes, 22 de mayo de 2017

Haarlem + Amsterdam

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Durante el 2011 estuvimos viviendo en Holanda, más concretamente en Haarlem. Dada su cercanía con Amsterdam, nuestros viajes a la capital neerlandesa eran tan frecuentes, que se podría decir que vivíamos en ambas ciudades.

Llegamos allí casi de casualidad. Cuando nos planteamos dejar Barcelona e irnos "a la aventura", los Países Bajos no los habíamos pisado nunca. La primera vez que pusimos nuestros pies en ese país fue para visitar pisos de alquiler. ¿Y porqué decidimos irnos a un país que no conocíamos? Simplemente porque mi jefe de entonces me lo recomendó. Buscamos información y vimos que podría merecer la pena. Bueno, y porque era un país con un gran nivel de inglés.

Nuestra primera elección fue Rotterdam (ni la más remota idea de porqué), hasta que decidimos cambiar a Amsterdam porque la oferta profesional era mucho más amplia. Dados los precios del alquiler en Amsterdam, un poco elevados, decidimos marcharnos a alguna ciudad a la afueras de la capital. Lo suficiente para que se notase la bajada de precios, pero no lo suficiente para estar lejos de Amsterdam. Y ahí es donde, no recuerdo porqué, terminamos decidiéndonos por Haarlem. Y allí empezamos, un 9 de enero de 2011 en un país que no habíamos visitado nunca, en una ciudad que desconocíamos hasta semanas antes, buscando piso.

Lo que vino después fue una historia de amor con Haarlem desde casi el primer momento y una historia de odio primero y amor después con Amsterdam (al menos en mi caso).

El idilio fue tan bonito que desde entonces hemos ido subiendo de forma regular. Nuestro objetivo siempre fue subir unos días, al menos, una vez al año. Aunque, por diversas razones, no todos los años lo hemos podido cumplir.

Y cada vez que subimos me pasa lo mismo cuando estamos por Haarlem y Amsterdam. Siempre la misma extraña sensación.

No hacemos nada especial, sólo pasear y estar por allí. Tomar un café en nuestra cafetería favorita, tomar una cerveza en nuestra iglesia favorita 😉, pasear por Haarlem, pasear por Leidsestraat, Leidseplein, el Jordaan,... Y siempre que estoy allí me siento como si estuviese en casa, como si viviésemos aún allí, como si nunca nos hubiésemos marchado.

Y cuando llega el último día y tenemos que marchar, siempre la misma extraña sensación, como si fuese la primera vez que marchamos.

Por un momento, es como si el tiempo no hubiese pasado. Como si se hubiese formado un pliegue temporal entre nuestro penúltimo día allí y nuestro primer día de la vuelta, y todos los años transcurridos en medio no hubiesen existido.

jueves, 20 de abril de 2017

La impermanencia de la permanencia

unsplash.com
A medida que iba comunicando a familiares, amigos y conocidos de diversa índole sobre nuestra nueva etapa a punto de comenzar en Berlín, era constante una misma pregunta: "Pero, ¿os vais de forma permanente o por un tiempo definido?"

Pero, ¿qué significa permanente?

¿Significa que si me voy a Berlín de forma permanente ya no puedo volver nunca más a Barcelona, por mucho que quiera volver? Si firmo un contrato permanente/indefinido con una empresa, ¿significa que ya no puedo dejar esa empresa nunca más por mucho que a los pocos años me canse o necesite un cambio? Si me compro un piso permanente, ¿Significa que tengo que vivir ya en ese piso hasta el fin de los días?

Somos poco amigos del cambio y la permanencia es un concepto que nos hemos inventado para vivir tranquilos. Para auto engañarnos de que algo no va a cambiar nunca y así no vivir con la preocupación e incertidumbre de que algo se puede acabar. Pero nada es permanente, podrá durar más o menos, pero no de forma permanente.

Cuando estuve en Berlín hablando con gente de la oficina para conocernos, una de las personas me preguntó: "¿Y cómo sé que de aquí un año no te marcharás?". Ni lo sé, ni nadie lo sabe. No hay nada permanente y no sé qué pasará dentro de un año o, incluso, dentro de un mes.

Podemos vivir engañados y pensar que todo lo que tenemos es para siempre, pero simplemente es de temporalidad indefinida. Tarde o temprano, cambiará el contexto, mi forma de pensar, mi entorno y lo que parecía que era permanente, dejará de serlo y desaparecerá.

Así que, como voy respondiendo a todo el mundo: "No hay nada permanente, pero sí indefinido. No sé qué pasará. Así que iremos, probaremos y con el tiempo, ya veremos qué decidimos."


martes, 11 de abril de 2017

Bis bald! Nos vemos en Berlín


Estábamos a punto de colaborar con una empresa alemana para distribuir un juego en aquel país. Gigames, la empresa para la que yo trabajaba en aquel 2007, ponía el juego y Bally Wulff, una empresa alemana con sede en Berlín, ponían la marca y los conocimientos del mercado alemán.

Como parte de ese proceso de colaboración, un compañero y yo tuvimos que viajar a Berlín durante cuatro días, en abril del 2007, para visitar sus oficinas y así poder obtener toda la información necesaria para saber qué adaptaciones hacer a nuestro juego. No estuvimos muchos días, ni tampoco dispusimos de mucho tiempo para visitar la ciudad, pero el poco que tuvimos fue suficiente para que Berlín me fascinase y me cautivase.

Si me preguntáis porqué aquel amor a primera vista con Berlín, no os sabría decir porqué, no tengo respuesta. Semanas después, el viaje se tornó y los de Berlín vinieron a visitarnos a nuestras oficinas en St. Cugat. Uno de los días tuve que llevar, en coche, a uno de ellos hasta Barcelona y me dijo: "hay dos tipos de ciudades, las que se visitan y las que se respiran. Berlín y Barcelona son de las del segundo grupo". Nunca he olvidado esa frase y en Amsterdam también la apliqué. Supongo que fue eso lo que me cautivó de Berlín.

Desde el preciso momento en que volví a casa no paré de decirle a mi mujer cómo me había fascinado Berlín y que teníamos que ir. No está tan lejos y una escapada de fin de semana era factible. No fue hasta tres años más tarde cuando, aprovechando que vivíamos en Haarlem, hicimos una escapada de cuatro días. Otros cuatro días que me sirvieron para reforzar mi fascinación por aquella ciudad. Sin saber ponerlo con palabras, Berlín era ya (junto con Amsterdam y Barcelona) una de mis ciudades favoritas.

Ahora, diez años más tarde de aquella primera visita a la ciudad de Berlín, estamos preparando nuestra mudanza. Nos vamos a vivir a Berlín. Ha surgido la posibilidad con mi actual empresa, King, de ir a trabajar al estudio que tenemos en la capital alemana y la he aceptado sin ningún tipo de duda. Diez años más tarde de haber pisado esa ciudad que tanto me cautivó podré vivir en primera persona esas sensaciones y poder comprobar si estaba en lo cierto. En una semanas nos vemos en Berlín. A partir del 1 de Mayo nos podéis encontrar allí.

Bis bald!

lunes, 3 de abril de 2017

Fake news

Supongo que lo habréis ido leyendo últimamente que cada vez han ido creciendo más las noticas relacionadas con las noticias falsas (valga la redundancia)

Gracias a la proliferación del uso de redes sociales, como Facebook o Twitter, muchos supuestos portales de noticias se han aprovechado para difundir noticias sin ningún tipo de filtro, credibilidad y fiabilidad.

Para evitar problemas mayores, muchas empresas tecnológicas, entre las que se encuentra Facebook, están aunando sus fuerzas para poder luchar contra este fenómeno. Se lleva tiempo hablando de que señalen las noticias como no verificadas, que avisen de alguna forma o, incluso, no lleguen a mostrar dichas noticias en las redes sociales, filtrándolas de la vista de los usuarios.

No me parece mal que, llegados a este punto, hayan decidido luchar contra la publicación de noticias falsas. Ya que éstas, al final, generan una opinión en la gente errónea, haciéndoles creer cosas equivocadas. Pero, una vez más, nuestra vagancia, comodidad y falta de criterio ha hecho que les demos el poder a otros a decidir por nosotros.

No cuesta tanto no creerte lo primero que aparece delante de tus narices. Es cuestión de unos pocos minutos el preguntar, el buscar un poco de información, el buscar otras fuentes más fiables para saber si la noticia que acabamos de leer es fiable o no, o hasta cierto punto dónde llega su credibilidad. Pero no lo hemos hecho y, día sí y día también, se podía ver cómo la gente compartía o vertía sus opiniones en las redes sociales en base a noticias que no eran ciertas.

Esta comodidad o falta de criterio ha hecho que ahora demos el poder a empresas de elegir qué podemos leer y qué no. Facebook podrá decidir qué noticias aparecerán en nuestro timeline y cuáles no, Google cuáles aparecerán en nuestra búsqueda y cuáles no, Twitter en nuestro stream. Sí, ya sabemos que hasta ahora esto ya pasaba, pero ahora ya se está haciendo oficial y lo estamos permitiendo nosotros que esto pase. Y todo, porque no hemos sabido tener criterio a la hora de aceptar nuestras fuentes de información.

martes, 21 de marzo de 2017

Entrenamiento Creativo

Lucas Daglio es una de esas personas que una vez lo conoces te preguntas: "¿Cómo he podido estar todo este tiempo sin conocerlo?". Una persona curiosamente interesante, con mucho conocimiento y, sobre todo y principalmente, con mucha hambre de tenerlo. Una de esas personas que puedes estarte horas solo escuchando cosas que tiene que contar. Y no porque sea argentino :-) (lo siento Lucas, espero que me perdones la broma)

Llevo tiempo interesado en aprender a escribir y la primera vez que supe algo de él fue a través de un post compartido en Facebook de que organizaba una actividad de escritura creativa en un tranquilo pueblo de montaña. Al final no hice dicho taller, pero me quedé en el radar con un taller de Entrenamiento Creativo que realizan.

De forma totalmente errónea (ya hablaré de eso en otro post) siempre pensé que yo no era una persona creativa y quería saber qué podía hacer para poderlo ser. Si se podía ser... porque otra falsa verdad de la que siempre estuve convencido era que la creatividad o se tenía o no se tenía, que era una cualidad que no se aprendía.

Hace ya un año, después de pensármelo varias veces (a pesar de ser la educación la mejor inversión que se puede tener, es la que más cuesta hacer), hablar con mi empresa por si me podían ayudar a subvencionar el curso y poder tener la oportunidad de hablar en persona con Lucas, me terminé convenciendo en hacer el curso. Y fue una gran decisión y uno de los mejores cursos/talleres que he hecho.

Y gracias a Lucas y su taller de Entrenamiento Creativo:
  1. Me convencí que la creatividad no es una cualidad que se tiene o no se tiene, si no que es una cualidad que tenemos todos (como ya he dicho, hablaré más extensamente de esto en otro post), simplemente algunos la tenemos más oxidada que otros. O, probablemente mejor dicho, no sabemos escucharla, no nos han enseñado.
  2. Pudimos aprender técnicas para "llamar" a la creatividad. Siempre está el error que la creatividad es la llamada de las musas, que es esa idea que de pronto un día te viene a la cabeza. Pero cuando esa llamada no te viene, tienes que saber cuál es su número de teléfono para poder hacer tú la llamada. Unas veces cogerá el teléfono y otras no, pero si no sabes cómo y dónde llamar seguro que nunca lo cogerá.
  3. Con las técnicas que utiliza Lucas en sus talleres y el ambiente de trabajo que construye, consigue activar tu mente y hacer que tengas hambre de más. Cada día que salía del taller salí con mi mente a mil revoluciones y, a medida que pasaba la semana, cada vez tenía más ganas de que llegase el día de volver a hacer el taller, de ver con qué nos sorprendería y qué nuevas técnicas y herramientas aprenderíamos.
Como siempre suele pasar, cuando todo termina, cuando vuelves a la realidad, cuando sueltan la bicicleta para que pedalees solo, vuelves a caer y tienes que seguir practicando. Pero, al menos, alguien te ha ayudado a hacer un click de que es posible.

Tanto si quieres aprender a ser (más) creativo, como si quieres aprender nuevas técnicas, recordarlas o, simplemente, pasar un buen rato en un ambiente sensacional, es un taller que todo el mundo debería poder hacer.