martes, 11 de noviembre de 2014

¿Catalán? ¿Español? ¿Probablemente ninguna?

Hace unas semanas nos cruzábamos en la escalera con nuestro nuevo vecino de encima nuestro. Después de hablar unos minutos con él (y a pesar que se le notaba en su acento) le preguntamos de dónde era y su respuesta fue "soy originariamente británico". ¿Originariamente? ¿Qué quería decir con originariamente? ¿No era británico "a secas"? ¿Había nacido en Reino Unido pero no se sentía británico? ¿Había nacido en Reino Unido pero no había crecido en ese país? Esa respuesta y, principalmente, la palabra originariamente estuvo dando vueltas en mi cabeza intentando encontrarle un significado.

Un par de semanas después quedamos con unos amigos (británicos, por cierto) para tomar unas cervezas y a la quedada se sumaron unos amigos suyos americanos (que se estaban mudando a Poblenou) y que era la primera vez que veíamos. Después de estar hablando un rato con ellos, él me preguntó lo de "¿De dónde eres?" a lo que respondí, obviamente, de Barcelona. Pero mi sorpresa fue cuando me volvió a preguntar "Sí, vale, pero originariamente, ¿de dónde eres?" Originariamente ... Otra vez... Y ya le dí todo el significado a esa palabra. Entendían que originariamente una persona es del lugar donde nace, donde crece, donde se hace adulto... Pero, realmente, es del lugar en el que vive en ese momento... Algo que, realmente, yo siempre también he pensado y también he sentido...

Y todo esto me llevó a mi época de "holandés". Al principio de todo, cuando me preguntaban de dónde era respondía que venía de España (pensando que era lo que esperaban oir), hasta que vi que no les decía nada, decían OK y ya está, se acabó la conversación. Entonces aprendí que si respondía "de Barcelona", se les abrían los ojos como platos, querían saber más y te los habías ganado para siempre. Hasta que un día me encontré respondiendo a esa misma pregunta con la frase: "Soy de Haarlem". En el fondo yo sentía lo mismo, originariamente era de Barcelona, pero me sentía de Haarlem.

Vivía en Holanda, trabajaba en Holanda, pagaba mis impuestos en Holanda, consumía en Holanda,... Sólo la nacionalidad holandesa me separaba de ser, a todos los efectos, holandés. Y así lo sentía yo. Mi vida era holandesa, ¿porqué no lo iba a sentir así?

No siento ninguna bandera y no considero que ninguna bandera me represente. Soy de donde soy por haber nacido en la población donde nací, en la provincia de Barcelona y porque mi documentación, por el momento, así acredita. ¿Pero me siento catalán y español? Ahora sí, porque vivo aquí, trabajo aquí y pago mis impuestos aquí. Pero creo que, en el fondo, yo sólo me siento de dos lugares.

De Rubí, el lugar donde crecí, donde me hice adulto, donde pasé mis primeros 25 años de vida, donde empecé a trabajar, donde, todavía, tengo a toda mi familia.

Y del lugar donde esté viviendo en ese momento. Ahora mismo es Barcelona, pero hubo un tiempo que fue Haarlem y otro que fue Londres.

Por lo tanto, sí, cuando me hizo esa pregunta mi respuesta cambió, le contesté: "Originariamente soy de Rubí, a 25 km. de aquí, pero ahora soy de Barcelona"

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Product Owners vs. Product Executors

Van a ser casi dos años desde que empecé a trabajar en King y en todo este tiempo he aprendido muchas cosas. Una de ellas ha sido poder experimentar otra forma de trabajar, de organizarse y de gestionar equipos. Parte, probablemente, facilitado por usar una metodología de trabajo agile, parte promovido por la filosofía de la empresa.

Hasta el momento, en todas las empresas que había trabajado, tenían una organización y métodos de trabajo clásicos. Con estructuras piramidales, donde hay jefes y donde los miembros de un equipo eran Product Executors. Es decir, miembros que se dedican a ejecutar órdenes en el desarrollo y evolución del producto, sólo ejecutan decisiones tomadas. El jefe o departamento de turno deciden el qué, el cuándo y el para cuándo y el equipo, en general, sólo tiene poder para decidir el cómo. Poco margen de decisión le puede quedar al equipo, más allá de cómo se desarrollará tecnológicamente el producto/proyecto (a veces ni eso)

Ahora, no es que tengamos jefes, que los tenemos. No es que no tengamos organigrama, que también lo tenemos. Y no es que nadie tome decisiones, que se toman. Pero el equipo tiene mucho peso en las decisiones y cada miembro del equipo de desarrollo es, en parte, también un Product Owner. El equipo tiene la figura de Product Owner que es el responsable de marcar la ruta de trabajo, de estudiar al cliente final, de conocer qué se quiere. Pero al final es el propio equipo quien decide qué se implementa (todo el mundo tiene la libertad de convocar reuniones para definir nuevas cosas), el cuándo se implementa algo (se hacen reuniones regulares donde el equipo planifica qué se hace y qué no), para cuándo estará cada cosa implementada (si el equipo decide que no estará para la fecha esperada se acepta la decisión del equipo o se negocia un menor alcance del producto) y el cómo.

Esto redunda en muchos beneficios para el equipo y, por consiguiente, para la empresa. Porque los miembros del equipo trabajan más motivados y sienten al producto como suyo propio. No son meros ejecutores de órdenes, si no que se involucran en las decisiones y, principalmente, se respeta cualquier decisión que sale desde el equipo. Los miembros están más implicados en el desarrollo y éxito del producto/proyecto.

Pero, obviamente, esto no es tan fácil de implementar. Para su éxito, se requiere una alta dosis de confianza de la empresa en el equipo, en su trabajo y en sus decisiones. Característica que no siempre (y, especialmente, en este país) se suele dar.

It's almost two years since I started working at King, and during all this time I've learned lot of things. One of them, being able to experience another way of working, organising and managing teams. Most likely, provided by using an agile methodology, but also promoted by the company culture.

All the companies I've worked for so far had a classic organisation and work methods. Pyramidal hierarchies, with typical bosses and where the team members were Product Executors. I mean, the members could only execute commands, already taken and agreed decisions. The boss or corresponding department decided the what, when, by when and, usually, the team could only decide how.

I don't mean we don't have bosses now, because we do have. I don't mean we don't have hierarchy, because we do have as well, or nobody takes decisions, because they are taken. But the team has too much to say when taking decisions and each team member is, kind of, a Product Owner. The role of Product Owner exists within the team, who is the person responsible of making the roadmap, study the final user, know what he/she wants. But, in the end, it's the own team who decides what is going to be implemented (everybody in the team has the freedom to organise meetings in order to specify and define new features), the when it's implemented (there are often meetings where the team plans what to do and what not to do), by when a feature is to be implemented (if the team decides that something can't happen for an expected date, the team decision is accepted or a smaller product scope is negotiated) and the how.

This results in many benefits for the team and, therefore, for the company. Because the team members will be working much more motivated and feeling the product as their own. They are not just command executors, but they are involved in the decision taking flow and, specially, any decision taken by them is respected. Resulting in a team totally get involved in the development and success of the product/project.

But, obviously, not everything is too easy to implement. For its success, this requires a high amount of trust from the company in the team, in its work and decisions. Something that usually (specially in Spain) doesn't happen.




martes, 30 de abril de 2013

Dos años después

Hace unos años me dijo una persona, que se había tomado un año sabático para dar la vuelta al mundo, que una vez que rompes la barrera de tu zona de confort, y sales de tu país, nunca vuelves a ser el mismo. Que la rutina se vuelve más rutina, que el gusanillo que tenías antes no sólo no desaparece sino que crece y que tu entorno lo ves totalmente diferente.

Dos años después de habernos ido, y estar de vuelta a Barcelona, no puedo darle al 100% la razón (tengo mis sospechas que no debe ser lo mismo dar la vuelta al mundo, que vivir una temporada fuera :-) ), pero sí al 80%

La rutina se vuelve un poco más rutina. Si quieres aprovechar bien tu experiencia de estar fuera, debes estar con todos los sentidos atentos e intentar disfrutar hasta de la chorrada más tonta. Nuevo idioma, nuevo entorno, nuevas costumbres, nueva cultura,... Cada día puedes aprender algo nuevo, cada día puedes vivir algo diferente y si no quieres perderte nada, necesitas visitar el mayor número de sitios posibles y andar siempre con todos los sentidos alerta. Sólo así aprenderás y sólo así aprovecharás al máximo la oportunidad. Claro que eso, se termina volviendo un poco en tu contra cuando vuelves. La rutina se vuelve más rutina de lo que era antes.

El gusanillo, ese gusanillo que tienes y que te hace pensar que algún día te gustaría vivir esa experiencia, ese gusanillo que crees que matarás cuando lo vivas y vuelvas, se puede volver más grande. Si la experiencia te ha ido bien y, sobre todo, has sabido disfrutarla, podrá crecer. Recordarás con nostalgia todo ese tiempo (hay un síndrome llamado el síndrome de Erasmus o síndrome de repatriación que explica muy bien esta sensación) y continuarás con las ganas de volver a repetir la experiencia. Esta vez probablemente con más ganas porque ya has roto una barrera y ves que no es tan complicado o difícil como podías pensar al principio, además de saber lo gratificante y lo que te aporta personalmente.

Y, por último y, probablemente, lo más complicado, tu entorno lo ves diferente. Durante el tiempo que estás fuera (en mi caso un año y medio), la vida sigue, no sólo para tí, si no para toda la gente que, hasta hacía poco, te rodeaba. Obviamente sus vidas no paran y siguen adelante, pero esta vez sin tí. Cuando vuelves es como si hubieses viajado en el tiempo. Has estado un tiempo fuera, fuera de la rueda de tu entorno y desconentado mientras todo ha seguido a su curso.

Las últimas semanas, antes de volver, piensas que todo será fácil, que recuperarás tu vida y que todo te será familiar: tu gente, tu barrio, tu entorno,... Pero no es tan sencillo como parecía. Nada es como lo dejaste, porque todo ha seguido su curso. Y vuelves y te sientes desconectado y tienes que volver a conectar e intentar encajar en una rueda que ha seguido rodando pero esta vez sin tí.

Y después de todo, después de la experiencia vivida y de la vuelta... ¿Me arrepiento de la decisión que tomé? En absoluto ¿Volvería a hacerlo si ahora se me volviese a presentar la oportunidad de nuevo? Muy probablemente, es algo que no descarto.

domingo, 10 de marzo de 2013

Hace dos años

El pasado 16 de Febrero hizo dos años que nos despertábamos por primera vez en Haarlem. Dos años desde que empezábamos nuestra aventura, desde que decidimos ser immigrantes.

Prometí a mucha gente que iría actualizando este blog con nuestra "aventura" para tener un seguimiento de cómo nos iba y así, de alguna forma, estar conectados. No lo hice y lo intentaré compensar ahora con un resumen de lo que fue la experiencia, ahora que estamos de bi-aniversario.

Empezaré diciendo que es una experiencia/aventura que recomiendo a todos. Todo el mundo debería hacerlo, como mínimo, una vez en su vida. Prácticamente todos los días aprendes algo, vives algo diferente y estás todos los días bien despierto y con los ojos bien abiertos para no perderte ningún detalle.

Llegas a otro país, con una cultura diferente, con un idioma diferente y unas costumbres diferentes. Tienes que aprenderlo todo y, lo más importante, sales de tu zona de confort formada por tu piso, tu cuidad, tu familia y tus amigos.

Tu vida empieza (casi) desde cero y tienes que volver a empezar. El concepto de esfuerzo y lucha adquiere otra dimensión y las cosas más tontas e insignificantes se convierten en complicadas. Cuando estás fuera luchas y te esfuerzas por hacerte entender, por adaptarte a la gastronomía, a los horarios, a las costumbres,... A tantas cosas que en nuestra zona de confort no tenemos ni de que preocuparnos.

Es una experiencia muy enriquecedora que te hace ver la vida desde otro punto de vista y te abre los ojos dándote cuenta lo cómodos que estamos en nuestras vidas, rodeados de los nuestros. Eres inmigrante y, también, comienzas a entender, un poquito, a aquellos inmigrantes que se encierran en sus culturas, a pesar de estar en España, porque tú también eres inmigrante y te das cuenta que haces algo parecido. De la misma forma que te das cuenta que tú no vas a quitarle el puesto de trabajo a nadie, si no a buscar una oportunidad.

Ya ha pasado medio año desde que volvimos a casa y cada vez soy más consciente de que fue una de las más importantes y mejores decisiones que he tomado en mi vida. Tanto que el día que decidimos volver, sentí pena en acabar ese "viaje" y en cerrar esa etapa de mi vida.

Y la vuelta... sobre la vuelta a casa hablaré en otro post, que es casi o más interesante que la ida y en éste ya me he alargado demasiado ;-)

lunes, 2 de enero de 2012

Spain is (not) different: desmitificando Europa

Al igual que muchos de vosotros, he crecido escuchando (y haciendo mías) frases del estilo: "Spain is different", "En Europa si que se hacen las cosas bien", "Más arriba de los pirineos viven mejor", "Somos de los países que menos cobran de toda Europa", "Sólo los españoles tenemos filosofía de compra de pisos",... y todo tipo de típicos tópicos, que haces tuyos sin saber porqué y, de tanto repetirlos, nos creemos verdad.

No hay nada mejor como salir fuera del país, vivir el día a día de otra sociedad y ver como la mayoría de esas frases no son del todo ciertas, que son mitos y que ni fuera están tan bien, ni en España está todo tan mal y somos los catetos de Europa.

He podido vivirlo y comprobarlo por mi mismo, además que trabajo en una empresa internacional donde trabaja gente de infinidad de países y ves que, en la mayoría de cosas, no estamos tan lejos como creemos y como nos dicen:

  1. A nivel profesional he visto que aquí las cosas no se hacen mucho mejor que en España. La mayor diferencia que he visto es que se intentan hacer las cosas bien y los horarios. Por lo demás, el caos, la desorganización, la falta de toma de decisiones, la ambigüedad,... es la misma. En ocasiones he dudado si no seguía trabajando en una empresa española.
  2. "Para qué tirar el dinero alquilando, si compramos el piso es nuestro". Cuántas veces hemos dicho/escuchado esto y siempre alguien ha respuesto "pero eso sólo pasa en España, en Europa existe la cultura del alquiler". Habrá países en los que eso sea cierto pero aquí esta misma frase, con las mismas exactas palabras (pero en inglés) las he escuchado salir de la boca de holandeses, ingleses, franceses,...
  3. Es que los sueldos en España son de los peores de Europa, fuera se cobra mucho mejor y están los sueldos en concordancia con el nivel de vida. No sé otros países, pero puedo asegurar que en Holanda esto no es cierto. Sí, el sueldo bruto es mucho más alto, pero los impuestos de trabajo son el doble de caros y, además, la sanidad es privada por lo que tienes que preparar un mínimo de 100 euros al mes por un seguro sanitario muy básico. Tengo un sueldo bruto exactamente igual que tenía en Barcelona y mi sueldo neto es un poco inferior y eso que, como immigrante con perfil profesional cualificado, me beneficio de una rebaja fiscal del 30% en mis impuestos de trabajo. Y con ese sueldo bruto superior, pero neto inferior tienes que hacer frente a más gastos e impuestos mayores.
Todo esto sin hablar de la calidad de la sanidad privada, de la educación en guarderías, la alimentación u otros temas que darían para un post a parte.

Eso sí, también hay muchas cosas (de este país) que me gustaría poderlas exportar a España como: los horarios, los beneficios secundarios a parte del sueldo o la conciliación de familia y trabajo.

Creo que deberíamos mirar, realmente, mirar hacia afuera y antes de compararnos poder comprobar y darnos cuenta que, en muchos aspectos, ni los demás están mejor, ni nosotros estamos tan mal como nos creemos.

martes, 18 de octubre de 2011

Dennis Ritchie

fuente: es.wikipedia.org
Si hace un par de semanas escribía un post hablando sobre la desaparición de Steve Jobs y reconociendo todo lo que había hecho por el mundo de la tecnología, no puedo olvidarme de otra trágica noticia que nos llegaba la semana pasada, la muerte de un genio de la informática: Dennis Ritchie.

Se podría decir que todo lo que es la informática hoy en día se lo debemos a él. Pero como su trabajo no fue cara al usuario, tanto lo que ha hecho como su muerte pasaron desapercibidos para todos.

Dennis Ritchie pasó a la historia por ser el co-inventor del lenguaje de programación C y del Sistema Operativo Unix. Además de ser el primer hacker conocido.
Todos los lenguajes de programación usados y tan de moda ahora están basados en C. C++ es la evolución orientada a objetos de C y tanto Java como Objective-C (lenguaje de programación de Apple) tienen su fuente de inspiración y sintaxis basada en C.

Unix sirvió de fuente de inspiración y dio paso a Linux, invención de Linus Torvalds cuyo objetivo era hacer una versión ligera de Unix para poderlo llevar a los ordenadores personales. Sistemas Operativos, tan famosos hoy en día, como Android, iOS (Sistema Operativo de los iPhone y iPads) u OSX (Sistema Operativo de los Mac) no dejan de ser distribuciones customizadas de Linux.

Prácticamente cualquier dispositivo que usamos ahora está implementado en C o en alguna de sus variantes. En definitiva, casi cualquier dispositivo de los que usamos hoy en día está basado directa o indirectamente con sus dos grandes inventos, llevando el sello de Dennis Ritchie.

jueves, 6 de octubre de 2011

Steve Jobs

fuente: thecoolhunter.net
Antes de nada debo reconocer que trabajo con un PC, que tiene un Ubuntu instalado y que me comunico con la gente a través de un smartphone Android. Mi única relación con la marca Apple es a través de mi iPod Nano el cual, además, tampoco hace tanto tiempo que lo tengo. Pero eso no quita que sepa que reconocer que si tengo todas estas cosas es gracias a Steve Jobs.

Como a todos los genios creo que no se le ha acabado de reconocer todo lo que ha hecho por el mundo tecnológico. Gracias a él nuestros teléfonos son algo más que teléfonos, se dio un impulso al cambio del negocio del sector musical o el alquiler de películas y la industria audivisual dio un cambio radical.

Pero posiblemente una de las cosas que menos se le reconocen es que ya no necesitamos escribir mucho texto en una pantalla negra para trabajar con nuestro ordenador. Microsoft nos hizo más amable el uso de nuestros ordenadores domésticos gracias al conocido Windows y consiguió que el ordenador fuese un dispositivo más fácil de usar por cualquier persona. Pero si consiguió esto fue gracias a Apple. Poco antes de que Microsoft comercializase su famoso S.O. con el sistema de ventanas, Apple ya lo había hecho para sus ordenadores. Microsoft se basó en él.

Si observamos la historia tecnológica de nuestra sociedad, en prácticamente todos los saltos, en muchas de la revoluciones siempre aparecerá el nombre de Apple.

Y es que, a veces, parece que hay personas que han sido puestas a propósito en este mundo para cambiarlo y revolucionarlo, Steve Jobs es una de ellas.

lunes, 20 de junio de 2011

2012: ¿y si los mayas tenían razón?

Vivimos, en la actualidad, tiempos convulsos y muy difíciles. Países al borde de la bancarrota, pueblos en pie de guerra contra la clase rica y la clase política. Europa cada vez está más cerca de un callejón sin salida y hace unos días leí un artículo que decía que la economía estadounidense está peor que la griega.

Cuando empezó "todo esto de la crisis" no me preocupé mucho, pensando que esto sería sólo cuestión de tiempo salir de la mala racha. A medida que el tiempo pasaba, las cosas empeoraban en España, pero seguía estando tranquilo, parecía que los países de alrededor estaban bien y que eso nos ayudaría a aguantarnos y a salir. Pero ahora comienzo a tener la sensación que todo se va al carajo. Que Estados Unidos no se va a recuperar y que Europa va camino de la bancarrota colectiva. No entiendo mucho de economía, menos de macroeconomía y mucho menos de política, pero como ciudadano de a pie tengo la sensación de que nos estamos metiendo en un callejón sin salida. Que la estructura y funcionamiento actual de nuestra sociedad está caduca y necesita un cambio de aire fresco. Que todo se ha saturado y necesita un pequeño o gran cambio para mejorar.

Leo que Grecia necesita y quiere salir del euro, que España necesita empobrecerse para poder resurgir y mejorar en los próximos años y no puedo más que escandalizarme del futuro que nos puede venir.

Y con todo este panorama una pregunta ha venido a mi cabeza: ¿y si los mayas tenían razón? ¿y si estaban en lo cierto en que en el 2012 llegaría el fin del mundo, pero no como siempre nos hemos imaginado nosotros? En la gran mayoría de las películas catastrofistas estadounidenses hay una frase que se repite continuamente: "El mundo tal y como lo conocemos dejará de existir". ¿y si era esto lo que nos querían decir los mayas? La tierra no explotará, ni se inundará, ni caerá un meteorito, ni se morirá más de la mitad de la población, simplemente el mundo actual cambiará, la sociedad debe cambiar, la forma en la que vivimos, la forma en la que vemos las cosas.

Igual estoy un poco paranoico, lo sé, pero es que toda la actualidad que nos rodea difícilmente puede llevar a otra parte. Mejor desconectemos.

miércoles, 1 de junio de 2011

Cien días de holandés

Normalmente, cuando alguien llega al poder, se le suele dar un período de gracia de 100 días antes de valorar su trabajo en el nuevo puesto. El pasado 25 de abril hizo 100 días que llegamos a Holanda, así que haciendo caso al mismo período de gracia, a pesar de no haber llegado a ningún poder, pasaré a evaluar estos primeros 100 días de holandeses.

Fue el 15 de Febrero cuando nos despertamos por primera vez en nuestro nuevo piso de Haarlem. Habíamos llegado sólo con nuestro coche, nuestras cosas, muchas ganas de aventura y la incertidumbre de cómo nos irían las cosas. Nos enfrentábamos al nuevo reto que nos suponía un nuevo país, una cultura y costumbres diferentes y un idioma completamente diferente.

100 días después todavía este nuevo país nos supone un reto, nos seguimos adaptando a la cultura y costumbres y el idioma... bueno es el mayor de los retos, pero hemos sufrido una transformación curiosa. Cuando llegamos aquí a mí me daba la sensación que los carteles no tenían escrito nada. Veía letras juntas sin ningún sentido, como si alguien las hubiese tecleado al azar. Escuchaba a la gente y me sonaba todo igual, como si se estuviesen inventando las palabras. Típico juego de niños. 100 días después, los carteles tienen sentido. La mayoría no los entiendo, pero veo palabras, veo frases, les veo sentido. Escucho a la gente e identifico que están hablando holandés, a pesar de no entender el 99,99% de sus palabras. Aún así no puedo evitar la sensación de impotencia y frustración que provoca el no tener inmersión lingüística. Algún día aprenderemos holandés, aunque ya sé cosas sueltas como los días de la semana, los números o algunas palabrejas.

Respecto el inglés, nuestro principal objetivo aquí... Siento envidia, mucha envidia sana. Prácticamente te puedes mover por cualquier sitio con el inglés. Todo el mundo lo habla, mejor o peor, pero lo habla. De ahí que no haya la necesidad de aprender holandés, no lo necesitas. He conocido gente que lleva viviendo en holanda 4-6 años y no saben holandés todavía. Aquí el inglés es como un segundo idioma. No doblan las películas, ni las series, ni los programas de TV.

Sólo con el inglés el abanico de ofertas de trabajo es importante. No necesitas aprender holandés para encontrar trabajo y acceder a una importante oferta. Hay mucha empresa internacional o mucha empresa donde el inglés es el idioma oficial. Yo mismo trabajo en Online.nl, una empresa holandesa donde el idioma oficial es el inglés. Franceses, turcos, búlgaros, holandeses, ingleses, neozelandeses,... aquí hay gente de casi todos los países y todos hablando inglés. Se nota que vengo de un país donde el inglés es una asignatura más, después de un mes aquí y todavía me está costando la adaptación lingüística. Mes y medio después y comienzo a entender a mi jefe de Manchester cuando me habla, a pesar que todavía me cuesta hablar. Todavía la falta de confianza en mi inglés y en la posibilidad de no ser capaz de seguir la conversación impiden que pueda expresarme con la fluidez que me gustaría.

Y la pregunta del millón, la que hace todo el mundo ¿y qué echas en falta? Obviamente, se echan en falta muchas cosas. El clima, que aquí no sólo es muy fresco, sino muy inestable y nunca te puedes fiar de que en cualquier momento refresque, se levante viento o, incluso, llueva. La comida, ya que aquí no es una cultura que se caracterice por su gastronomía y su variedad culinaria. La gente, siempre se echa en falta el tener gente con la que poder hablar, salir a tomar unas cervezas o ir a cenar. Pero sobre todo echo en falta la Rambla del Poblenou, un lugar donde da igual el día y, casi, la hora, puedes salir a dar una vuelta que siempre encontrarás vida, sitios abiertos y gente paseando. De momento, es una de las cosas más raras de adaptarse, que a partir de las 18.00 y los domingos esto sea una ciudad fantasma.

En resumen y después de 100 días puedo decir que este es un país en el que, invierno mediante (ya veremos cómo nos va), creo que podría quedarme a vivir sin problemas, a pesar de tener claro que aquí estoy para un único objetivo y que el día que lo consiga me vuelvo.

Otro día hablaré del abismo profesional entre ambos países.

martes, 17 de mayo de 2011

Barcelona decideix.10A: Voté SÍ

Hace poco más de un mes, el 10 de abril, se realizó un referéndum en la ciudad de Barcelona sobre la independencia de Catalunya. La pregunta no la recuerdo, pero venía a ser si estábamos de acuerdo con la independencia de Catalunya o no. No tenía intención votar, pero un día, paseando por la Barceloneta, me ofrecieron la oportunidad de hacerlo y, dado que nos faltaba poco para venirnos a Holanda, aproveché para hacer una especie de voto por correo. Me lo estuve pensando durante un rato y finalmente voté SI.

No soy independentista, no creo en la independencia y de hecho es algo que me da igual. Si se consigue bien y si no se consigue pues también, seguiré siendo el mismo e igual de feliz... o no. No creo en las fronteras y pienso que la nacionalidad es algo circunstancial. Yo soy catalán como podría haber sido madrileño, asturiano o francés. Mi única patria es mi casa y mi gente, y mi único interés es ser feliz y vivir bien esté donde esté (ahora mismo en Holanda). Entonces, ante todo esto ¿porqué voté SÍ?

Simplemente porque no creo en la estructura actual de España. Nunca he creído en el poder centralizado en ninguno de los aspectos. No sólo a nivel político/gubernamental, sino que también lo pienso en el trabajo y, en mi caso, lo intento llevar siempre a la práctica. La gran mayoría de decisiones no tiene sentido que se tomen desde un lugar centralizado, ya sea un gobierno, un departamento o un jefe. La gran mayoría de decisiones, de forma descentralizada siempre son mejores y más ágiles. ¿Quién mejor para saber cómo y cuándo hacer una inversión que un área territorial? ¿O un departamento de una empresa? ¿O un equipo de trabajo?

Cuando he gestionado equipos, siempre me ha gustado trabajar y generar un ambiente de trabajo descentralizado y repartido. Donde cada persona tiene su opinión y su poder y libertad de decisión, aunque siempre dependiendo de un punto central.

Por esa misma razón no creo en una estructura política centralizada donde todo se decide desde un mismo sitio. Por eso la mejor solución es que las Comunidades Autónomas, fuesen autónomas de verdad. No me preguntéis porqué, pero siempre he pensado que España debería ser una República Federal. Donde cada Comunidad Autónoma fuese una federación con poder propio, pero dependiente de un gobierno central. Pero siempre todas con la suficiente autonomía para gestionar sus finanzas, sus inversiones y sus leyes. Si ya se está haciendo en ciertos aspectos, ¿porqué no en todos?

No creo en la independencia y no creo que pudiese solucionar muchas cosas, pero también pienso que mi SI estaba más cerca de mi concepción de país que el NO.