martes, 13 de junio de 2017

Do what you can't

Hace unos días encontré en mi buzón de correo electrónico, enviado por mi esposa, el vídeo que podéis ver más abajo.

Acostumbrados a una sociedad en la que la gente se comporta en base a lo que esperan de ellos, sin salir del patrón estándar establecido por todos, me pareció muy inspirador el lema del vídeo: Do what you can't.

Así que os deja con el vídeo para que lo valoreis vosotros mismos.



lunes, 22 de mayo de 2017

Haarlem + Amsterdam

A post shared by Dani Morillas (@radikx) on
Durante el 2011 estuvimos viviendo en Holanda, más concretamente en Haarlem. Dada su cercanía con Amsterdam, nuestros viajes a la capital neerlandesa eran tan frecuentes, que se podría decir que vivíamos en ambas ciudades.

Llegamos allí casi de casualidad. Cuando nos planteamos dejar Barcelona e irnos "a la aventura", los Países Bajos no los habíamos pisado nunca. La primera vez que pusimos nuestros pies en ese país fue para visitar pisos de alquiler. ¿Y porqué decidimos irnos a un país que no conocíamos? Simplemente porque mi jefe de entonces me lo recomendó. Buscamos información y vimos que podría merecer la pena. Bueno, y porque era un país con un gran nivel de inglés.

Nuestra primera elección fue Rotterdam (ni la más remota idea de porqué), hasta que decidimos cambiar a Amsterdam porque la oferta profesional era mucho más amplia. Dados los precios del alquiler en Amsterdam, un poco elevados, decidimos marcharnos a alguna ciudad a la afueras de la capital. Lo suficiente para que se notase la bajada de precios, pero no lo suficiente para estar lejos de Amsterdam. Y ahí es donde, no recuerdo porqué, terminamos decidiéndonos por Haarlem. Y allí empezamos, un 9 de enero de 2011 en un país que no habíamos visitado nunca, en una ciudad que desconocíamos hasta semanas antes, buscando piso.

Lo que vino después fue una historia de amor con Haarlem desde casi el primer momento y una historia de odio primero y amor después con Amsterdam (al menos en mi caso).

El idilio fue tan bonito que desde entonces hemos ido subiendo de forma regular. Nuestro objetivo siempre fue subir unos días, al menos, una vez al año. Aunque, por diversas razones, no todos los años lo hemos podido cumplir.

Y cada vez que subimos me pasa lo mismo cuando estamos por Haarlem y Amsterdam. Siempre la misma extraña sensación.

No hacemos nada especial, sólo pasear y estar por allí. Tomar un café en nuestra cafetería favorita, tomar una cerveza en nuestra iglesia favorita 😉, pasear por Haarlem, pasear por Leidsestraat, Leidseplein, el Jordaan,... Y siempre que estoy allí me siento como si estuviese en casa, como si viviésemos aún allí, como si nunca nos hubiésemos marchado.

Y cuando llega el último día y tenemos que marchar, siempre la misma extraña sensación, como si fuese la primera vez que marchamos.

Por un momento, es como si el tiempo no hubiese pasado. Como si se hubiese formado un pliegue temporal entre nuestro penúltimo día allí y nuestro primer día de la vuelta, y todos los años transcurridos en medio no hubiesen existido.

jueves, 20 de abril de 2017

La impermanencia de la permanencia

unsplash.com
A medida que iba comunicando a familiares, amigos y conocidos de diversa índole sobre nuestra nueva etapa a punto de comenzar en Berlín, era constante una misma pregunta: "Pero, ¿os vais de forma permanente o por un tiempo definido?"

Pero, ¿qué significa permanente?

¿Significa que si me voy a Berlín de forma permanente ya no puedo volver nunca más a Barcelona, por mucho que quiera volver? Si firmo un contrato permanente/indefinido con una empresa, ¿significa que ya no puedo dejar esa empresa nunca más por mucho que a los pocos años me canse o necesite un cambio? Si me compro un piso permanente, ¿Significa que tengo que vivir ya en ese piso hasta el fin de los días?

Somos poco amigos del cambio y la permanencia es un concepto que nos hemos inventado para vivir tranquilos. Para auto engañarnos de que algo no va a cambiar nunca y así no vivir con la preocupación e incertidumbre de que algo se puede acabar. Pero nada es permanente, podrá durar más o menos, pero no de forma permanente.

Cuando estuve en Berlín hablando con gente de la oficina para conocernos, una de las personas me preguntó: "¿Y cómo sé que de aquí un año no te marcharás?". Ni lo sé, ni nadie lo sabe. No hay nada permanente y no sé qué pasará dentro de un año o, incluso, dentro de un mes.

Podemos vivir engañados y pensar que todo lo que tenemos es para siempre, pero simplemente es de temporalidad indefinida. Tarde o temprano, cambiará el contexto, mi forma de pensar, mi entorno y lo que parecía que era permanente, dejará de serlo y desaparecerá.

Así que, como voy respondiendo a todo el mundo: "No hay nada permanente, pero sí indefinido. No sé qué pasará. Así que iremos, probaremos y con el tiempo, ya veremos qué decidimos."


martes, 11 de abril de 2017

Bis bald! Nos vemos en Berlín


Estábamos a punto de colaborar con una empresa alemana para distribuir un juego en aquel país. Gigames, la empresa para la que yo trabajaba en aquel 2007, ponía el juego y Bally Wulff, una empresa alemana con sede en Berlín, ponían la marca y los conocimientos del mercado alemán.

Como parte de ese proceso de colaboración, un compañero y yo tuvimos que viajar a Berlín durante cuatro días, en abril del 2007, para visitar sus oficinas y así poder obtener toda la información necesaria para saber qué adaptaciones hacer a nuestro juego. No estuvimos muchos días, ni tampoco dispusimos de mucho tiempo para visitar la ciudad, pero el poco que tuvimos fue suficiente para que Berlín me fascinase y me cautivase.

Si me preguntáis porqué aquel amor a primera vista con Berlín, no os sabría decir porqué, no tengo respuesta. Semanas después, el viaje se tornó y los de Berlín vinieron a visitarnos a nuestras oficinas en St. Cugat. Uno de los días tuve que llevar, en coche, a uno de ellos hasta Barcelona y me dijo: "hay dos tipos de ciudades, las que se visitan y las que se respiran. Berlín y Barcelona son de las del segundo grupo". Nunca he olvidado esa frase y en Amsterdam también la apliqué. Supongo que fue eso lo que me cautivó de Berlín.

Desde el preciso momento en que volví a casa no paré de decirle a mi mujer cómo me había fascinado Berlín y que teníamos que ir. No está tan lejos y una escapada de fin de semana era factible. No fue hasta tres años más tarde cuando, aprovechando que vivíamos en Haarlem, hicimos una escapada de cuatro días. Otros cuatro días que me sirvieron para reforzar mi fascinación por aquella ciudad. Sin saber ponerlo con palabras, Berlín era ya (junto con Amsterdam y Barcelona) una de mis ciudades favoritas.

Ahora, diez años más tarde de aquella primera visita a la ciudad de Berlín, estamos preparando nuestra mudanza. Nos vamos a vivir a Berlín. Ha surgido la posibilidad con mi actual empresa, King, de ir a trabajar al estudio que tenemos en la capital alemana y la he aceptado sin ningún tipo de duda. Diez años más tarde de haber pisado esa ciudad que tanto me cautivó podré vivir en primera persona esas sensaciones y poder comprobar si estaba en lo cierto. En una semanas nos vemos en Berlín. A partir del 1 de Mayo nos podéis encontrar allí.

Bis bald!

lunes, 3 de abril de 2017

Fake news

Supongo que lo habréis ido leyendo últimamente que cada vez han ido creciendo más las noticas relacionadas con las noticias falsas (valga la redundancia)

Gracias a la proliferación del uso de redes sociales, como Facebook o Twitter, muchos supuestos portales de noticias se han aprovechado para difundir noticias sin ningún tipo de filtro, credibilidad y fiabilidad.

Para evitar problemas mayores, muchas empresas tecnológicas, entre las que se encuentra Facebook, están aunando sus fuerzas para poder luchar contra este fenómeno. Se lleva tiempo hablando de que señalen las noticias como no verificadas, que avisen de alguna forma o, incluso, no lleguen a mostrar dichas noticias en las redes sociales, filtrándolas de la vista de los usuarios.

No me parece mal que, llegados a este punto, hayan decidido luchar contra la publicación de noticias falsas. Ya que éstas, al final, generan una opinión en la gente errónea, haciéndoles creer cosas equivocadas. Pero, una vez más, nuestra vagancia, comodidad y falta de criterio ha hecho que les demos el poder a otros a decidir por nosotros.

No cuesta tanto no creerte lo primero que aparece delante de tus narices. Es cuestión de unos pocos minutos el preguntar, el buscar un poco de información, el buscar otras fuentes más fiables para saber si la noticia que acabamos de leer es fiable o no, o hasta cierto punto dónde llega su credibilidad. Pero no lo hemos hecho y, día sí y día también, se podía ver cómo la gente compartía o vertía sus opiniones en las redes sociales en base a noticias que no eran ciertas.

Esta comodidad o falta de criterio ha hecho que ahora demos el poder a empresas de elegir qué podemos leer y qué no. Facebook podrá decidir qué noticias aparecerán en nuestro timeline y cuáles no, Google cuáles aparecerán en nuestra búsqueda y cuáles no, Twitter en nuestro stream. Sí, ya sabemos que hasta ahora esto ya pasaba, pero ahora ya se está haciendo oficial y lo estamos permitiendo nosotros que esto pase. Y todo, porque no hemos sabido tener criterio a la hora de aceptar nuestras fuentes de información.

martes, 21 de marzo de 2017

Entrenamiento Creativo

Lucas Daglio es una de esas personas que una vez lo conoces te preguntas: "¿Cómo he podido estar todo este tiempo sin conocerlo?". Una persona curiosamente interesante, con mucho conocimiento y, sobre todo y principalmente, con mucha hambre de tenerlo. Una de esas personas que puedes estarte horas solo escuchando cosas que tiene que contar. Y no porque sea argentino :-) (lo siento Lucas, espero que me perdones la broma)

Llevo tiempo interesado en aprender a escribir y la primera vez que supe algo de él fue a través de un post compartido en Facebook de que organizaba una actividad de escritura creativa en un tranquilo pueblo de montaña. Al final no hice dicho taller, pero me quedé en el radar con un taller de Entrenamiento Creativo que realizan.

De forma totalmente errónea (ya hablaré de eso en otro post) siempre pensé que yo no era una persona creativa y quería saber qué podía hacer para poderlo ser. Si se podía ser... porque otra falsa verdad de la que siempre estuve convencido era que la creatividad o se tenía o no se tenía, que era una cualidad que no se aprendía.

Hace ya un año, después de pensármelo varias veces (a pesar de ser la educación la mejor inversión que se puede tener, es la que más cuesta hacer), hablar con mi empresa por si me podían ayudar a subvencionar el curso y poder tener la oportunidad de hablar en persona con Lucas, me terminé convenciendo en hacer el curso. Y fue una gran decisión y uno de los mejores cursos/talleres que he hecho.

Y gracias a Lucas y su taller de Entrenamiento Creativo:
  1. Me convencí que la creatividad no es una cualidad que se tiene o no se tiene, si no que es una cualidad que tenemos todos (como ya he dicho, hablaré más extensamente de esto en otro post), simplemente algunos la tenemos más oxidada que otros. O, probablemente mejor dicho, no sabemos escucharla, no nos han enseñado.
  2. Pudimos aprender técnicas para "llamar" a la creatividad. Siempre está el error que la creatividad es la llamada de las musas, que es esa idea que de pronto un día te viene a la cabeza. Pero cuando esa llamada no te viene, tienes que saber cuál es su número de teléfono para poder hacer tú la llamada. Unas veces cogerá el teléfono y otras no, pero si no sabes cómo y dónde llamar seguro que nunca lo cogerá.
  3. Con las técnicas que utiliza Lucas en sus talleres y el ambiente de trabajo que construye, consigue activar tu mente y hacer que tengas hambre de más. Cada día que salía del taller salí con mi mente a mil revoluciones y, a medida que pasaba la semana, cada vez tenía más ganas de que llegase el día de volver a hacer el taller, de ver con qué nos sorprendería y qué nuevas técnicas y herramientas aprenderíamos.
Como siempre suele pasar, cuando todo termina, cuando vuelves a la realidad, cuando sueltan la bicicleta para que pedalees solo, vuelves a caer y tienes que seguir practicando. Pero, al menos, alguien te ha ayudado a hacer un click de que es posible.

Tanto si quieres aprender a ser (más) creativo, como si quieres aprender nuevas técnicas, recordarlas o, simplemente, pasar un buen rato en un ambiente sensacional, es un taller que todo el mundo debería poder hacer.

martes, 17 de enero de 2017

1984


No sé si lo he dicho alguna vez, pero me gusta leer. Me encanta leer. Y no tengo filtro. He leído novelas de ciencia ficción, de fantasía, históricas, he leído libros de nutrición, de filosofía, de ciencia... y un largo etcétera.

El último libro que he leído es la famosa novela de George Orwell, 1984. 

Me imagino que a estas alturas todos sabréis u os suena de que va dicha novela. Y si no, justamente he venido aquí para recomendarla. No me voy a extender mucho con este post, sólo quiero decir que la leáis, que si os gusta leer que no perdáis tiempo. Si no os gusta también :-)

Puedo decir que probablemente es uno de los mejores libros que leído hasta el momento, más me ha enganchado y más me ha hecho sufrir.

La novela trata de un ficticio futuro distópico que sucede durante el año 1984 en el que la sociedad está siendo continuamente vigilada, manipulada y presionada por el partido político en el poder, especialmente por su, supuesto, líder/dictador Big Brother.

A pesar de las diferencias (ya que nuestro presente no es tan desolador como el que narra la novela) hay muchas similitudes con el mundo actual en el que vivimos. Principalmente, yo quiero destacar, la facilidad de manipular la historia y las noticias para, así, manipular el pensamiento de la gente. Uno de los principales lemas de la novela es: "Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado"

Sin ánimo de sonar consparanoico, siempre he pensado que manipular la historia es muy fácil y, así, venderla a la gente para poder controlar, de forma indirecta, y manipular sus pensamientos y reacciones.

Siempre he leído sobre George Orwell y su novela que era un visionario y supo ver bien el futuro que nos venía. Mi pregunta es si realmente fue un visionario o simplemente que las sociedades de las diferentes generaciones siempre funcionan igual y lo único que cambia son los avances tecnológicos que sufrimos.

martes, 20 de diciembre de 2016

The Fourth Revolution



El año comenzó con el World Economic Forum hablando, en su meeting anual en Davos, sobre el concepto The Fourth Industrial Revolution. Fue uno de los principales temas. Pocas semanas después fui a una presentación sobre Internet Of Things donde los ponentes hablaron también sobre la 4a Revolución Industrial.

Internet de las Cosas, automatización, Realidad Virtual, Realidad Aumentada, Inteligencia Artificial... el año continuó con una gran cantidad de noticias y artículos sobre todas estas tecnologías, que nos vienen, de las cuales hasta hace sólo pocos años conocíamos de las películas de ciencia ficción.

La primera revolución trajo la industrialización, la segunda la producción en masa, la tercera Internet y la digitalización y la cuarta nos traerá un cambio masivo en cómo interactuamos con el mundo, construida sobre las tecnologías de la tercera.

En unos pocos años (mucha gente habla antes de 5 años), como interactuamos con el mundo habrá cambiado. Como interactuamos con las personas, como trabajamos, como nos conectamos a Internet, como viajamos...

Hoy en día ya existen pulseras que te dicen tu estado de salud y si estás durmiendo bien. Tecnología que te notifica dónde en la ciudad hay un espacio libre para aparcar el coche. O, ya se están produciendo tests con coches sin conductor. Y ésto es sólo el comienzo.

En un corto período de tiempo el mundo podría cambiar y deberíamos estar listos para el cambio. Se puede leer sobre las preocupaciones de perder trabajos, no tener nada que hacer... y es comprensible. Pero, imagino que todos esos miedos los experimentaron también la gente que sufrió la 1ª y 2ª revolución y aquí estamos. Es sólo un tema de adaptarnos a los nuevos tiempos. Si eres capaz de adaptarte triunfarás, pero si no...

Tiempos interesantes se acercan. Preparaos y estad listos para el cambio.

The year started with the World Economic Forum talking, in its annual meeting in Davos, about the concept The Fourth Industrial Revolution. It was one of the main topics. A few weeks later I went to a speech and presentation regarding Internet of Things where the speechers talked also about the 4th Industrial Revolution.

Internet of Things, automatisation, Virtual Reality, Augmented Reality, Artificial Intelligence,... the year continued with tons of news and articles regarding all these upcoming technologies which a few years ago we only knew from sci-fi movies.

The First revolution brought the industrialisation, the Second revolution the mass production, the Third brought Internet and the digitalisation and the Fourth will bring a massive change in how we interact with the world, built on top of the technology from the third.

In a few years (most people say within the next 5 years), how we interact with the world will change. How we interact with people, how we work, how we are connected to Internet, how we travel...

Nowadays we already have wristbands that tells you your health state or if your are sleeping well. Technology that notifies you where in the city there is a parking spot free. Or, there are tests with cars without driver. And this is just the beginning.

In a short period of time the world might change and we should be ready for that change. I've read a lot of concerns about losing jobs, have nothing to do... And it's understable. But, I guess that the people who experienced the 1st and 2nd revolution had all those fears also and here we are. It's just a matter of adapting ourselves to the new times. If you are able to adapt you'll success, if not...

Exciting times are coming. Brace yourselves, and be ready for the change.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Porqué me gusta viajar y cuanto más lejos mejor

I haven't been everywhere, but it's on my list

Quiero empezar el post dejando una cosa clara, porque todo siempre tiene un contexto y ha de entenderse dentro de éste. Desde pequeño (y no tan pequeño) mi "super héroe" favorito ni llevaba capa, ni llevaba los calzoncillos por encima del pantalón, ni tenía súper poderes. Mientras mis amigos y compañeros soñaban con volar, con trepar rascacielos, tener súper fuerza,... Yo soñaba con descubrir tesoros ocultos en Egipto o Jordania con mi sombrero Fedora y mi látigo en mano. Sí, yo siempre fui (y sigo siendo) un gran fan de Indiana Jones. Siempre he soñado ser como él.

Mi primer viaje (que yo sea consciente) lo hice en 1992, a Roma, con Viaró, el instituto donde estaba estudiando. Se iba a producir la primera beatificación de Jose Maria Escribà de Balaguer, el fundador y prelado del Opus Dei y Viarò, como entidad adscrita al Opus Dei, iba a organizar un viaje. Me impactó poder ver en persona tantas y tantas cosas que sólo las conocía por libros. Pero un adolescente de 16 años, rodeado de más adolescentes de 16 años poco más puede experimentar.

Así que mi primer gran viaje no se produjo hasta el 2005 que fuimos con unos amigos a Brasil. Más concretamente a Natal y alrededores. Desde entonces, con estancias más cortas o más largas o incluso viviendo, he podido sumar a mi lista más viajes: Jamaica, Cuba, Londres, Holanda, Bélgica, Lisboa, Berlín, Sur de Marruecos, Tailandia, Estocolmo, New York, Seattle, Vancouver, París, Florencia, Provenza francesa. Además de Tenerife, Santander, Galicia, Madrid, Sevilla, Granada, Navarra, Menorca, Ibiza o Valencia. Que ahora recuerde.

Mucha gente me dice: "Antes de salir al extranjero, prefiero visitar mi país que es muy grande y hay muchas cosas que visitar". Lo cual es cierto y, como ya he comentado en el párrafo anterior, yo también lo he hecho. Pero, como dice el título, no sólo me gusta viajar, sino que cuanto más lejos mejor. ¿Porqué?

Hace ya bastante años, tuvimos una visita de trabajo unos compañeros de Berlín con los que nos asociamos para trabajar conjuntamente en un proyecto en Alemania. El primer día llevé a uno de ellos a Barcelona (donde se alojaba) y comenzamos a hablar de Barcelona y Berlín (yo para aquellas todavía no había visitado la ciudad) y me dijo una frase que me ha quedado grabada en la memoria. Una de esas frases en las que siempre habías creído, la habías tenido presente, pero nunca le habías puesto palabras: "Hay dos tipos de lugares: los que se visitan y los que se viven y respiran". Y para mí esa frase siempre ha sido clave.

Para mí viajar es mucho más que visitar. Para mí viajar es experimentar, es vivir. Dentro de lo que un viaje de vacaciones te permite, viajar es conocer la cultura del lugar que visitas, entender algo más sobre ellos, abrir tu mente a nuevas experiencias y conocimientos. Considero más importante cuando íbamos a comprar la baguette cada mañana a la boulangerie que teníamos cerca del apartamento de París, que visitar el Louvre. O el haber ido cada día a comprar a un supermercado (dado que solemos alojarnos en apartamentos y no en hoteles) en Brooklyn que visitar el MOMA.

Y no es porque no me guste una visita a alguno de esos lugares, si no porque creo que aprendo mucho más viviendo un lugar que visitándolo.

¿Significa que no me gusta visitar mi país? Ni mucho menos, ya que cuando he podido lo he visitado. Pero, dentro de las diferencias de cada lugar que no son pocas, compartimos cultura, similares costumbres, mismo idioma, historia... Hay poco margen a experimentar, poco margen a aprender, poco margen a vivir.

En mayo de 2015 vinieron de vacaciones a Barcelona unos familiares de mi mujer de Bélgica y aprovechamos para quedar con ellos. Vinieron a Poblenou (donde vivimos) justamente para las Festes de Maig y, precisamente, el día que había Correfocs. Un año más tarde ¿qué es lo que todavía nos recordaban? lo mágica que había sido aquella noche para ellos, habiendose sentido partícipes de una tradición local que ellos desconocían y que nunca la podrían haber vivido "simplemente" visitando Barcelona.

Yo ya tengo preparado mi sombrero Fedora esperando nuevas aventuras.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Mi primera triathlon



Hace poco más de un año quedé con un amigo con el que hacía años que no nos veíamos. Y mientras nos estábamos poniendo al día:

- Oye tío, que me he puesto a hacer deporte. He empezado a salir en bici.
- ¿En serio? Muy bien! Yo en Holanda comencé a correr y lo estoy tomando como rutina. Me mola.
- Molt bé! ¿Y te animarías a una triathlon? Debe molar. Además hay una modalidad que es super sprint que es bastante asequible para probar. Si buscas por Internet hay muchos planes de entrenamiento.
- Pues la verdad que nunca me lo había planteado. Ya le echaré un vistazo.

Y ahí se quedó el tema. Busqué información por Internet, vi esos planes de entrenamiento y comprobé las distancias de las diferentes modalidades de triathlon. Pero no hice nada. Pero la idea se quedó en mi mente.

Fue pasando el tiempo y esa idea fue madurando. En noviembre ya escribí un post sobre mi primera carrera 10k donde me marcaba como reto correr una triathlon. Aún así era una idea que veía lejana. Hablaba con gente, lo comentaba, pero no me lo acababa de creer.

Y la idea seguía madurando en mi mente.

Poco a poco me fui autoconvenciendo de que quería probarlo. Volví a buscar información sobre las diferentes modalidades de triathlon, especialmente la super sprint. 350 metros nadando, 10 kilómetros en bicicleta y 2.5 corriendo. La distancia de carrera la tenía más que controlada. Los 10 kilómetros en bicicleta también. La gran incógnita era la distancia a nado, pero no parecía demasiado inalcanzable. Así que pense...



Me apunté al gimnasio y lo primero que hice fue ir a la piscina a medir mis posibilidades en la prueba de natación. Casi muero... en los primeros 25 metros. Bufff, pues empezamos mal.

Todo el verano he ido entrenando en la playa unas 2-3 veces por semana hasta llegar a poder nadar cerca de 600 metros. Las cinco última semanas, además, lo combinaba con entrenamiento de bicicleta y carrera. Hasta el día de la carrera.

Gorro, gafas, bañador, casco, camiseta, calzado, calcetines, toalla, bicicleta,... No sé cuántas veces revisé si tenía todo el material.

Llego al lugar de la prueba (Gavà) y justamente los de la categoría Olímpica comienzan a llegar a la orilla. Me acerco a observar. Veo la salida de la categoría Sprint y comienzo a ponerme nervioso. Sólo quedan 30 minutos para que llegue nuestro turno, el de la categoría Super Sprint.

La primera prueba de natación me fue mucho mejor de lo que pensaba. Como en cualquier otra competición la salida es frenética y loca. Te dejas llevar por la emoción y la energía de todos los participantes, por lo que terminas yendo a un ritmo superior al tuyo, casi sin notarlo. Cuando me doy cuenta estoy ya enfocando la llegada a la orilla y todavía me encuentro bien. He adelantado gente, no he recibido patadas y no he tenido que parar ningún momento para recuperarme. Pero entonces la obsesión de ver la orilla cerca y de pensar que ya hacía pie me jugó una mala pasada y me agobié mucho. Los últimos metros me costaron más de lo que me había costado el resto del trayecto. Llego por fin a la orilla y me permito el relajarme y descansar un poco. Salgo corriendo hacia la zona de transición.

La segunda prueba de ciclismo, para compensar lo bien que me fue la de natación, me va peor de lo que pensaba. No empiezo mal. Me encuentro bien físicamente, voy tirando, llevo un buen ritmo para mí e, incluso, adelanto a alguna persona que otra. Pero de pronto, cuando voy por mitad de carrera, me comienza a adelantar todo el mundo. Como estaba probando no hice una gran inversión en material y estoy participando con una bici mía de mi época de adolescencia. Sí, la bici tiene más de 20 años y estoy compitiendo con gente que tiene bicis nuevas. Por muy bien que empiece, me terminan alcanzando. Me agobio un poco, pero consigo tirar a mi ritmo y sin problemas. A falta de 100 metros para llegar a meta se me sale la cadena. "¿En serio? ¿Ahora me tiene que pasar esto?". Escucho de fondo varias personas que me dicen "¡Venga que estás llegando! ¡Sólo te faltan 100 metros! ¡Llegarás antes si vas corriendo!". Les agradezco los ánimos y el consejo, cojo la bici y recorro lo últimos metros corriendo.

Y por fin la tercera prueba de carrera. Es la parte de las tres que más controlo, ya que es lo que hago durante todo el año. Empiezo la carrera pendiente de mis piernas ya que mucha gente me había alertado que la transición de bici a carrera es rara, ya que las piernas no acaban de responder. Noto que las mías sí que responden, todo está en orden, pero las noto muy pesadas, demasiado cansadas. Así que bajo el ritmo por debajo de mi media para no tener que parar antes de cuenta. Me voy fijando cómo está la gente y veo que muchos han llegado fundidos, lo que me da ánimos para continuar. Poco a poco me voy encontrando bien y voy recuperando mi ritmo, llegando a la línea de meta y una velocidad más alta que con la que había comenzado este último segmento de la carrera.

En total tardé 1 hora y 1 minuto en completar toda la prueba. 8 minutos en nadar los 350 metros, 31 minutos en los 10 km de bici y 15 en los de carrera. El tiempo restante, en las dos transiciones.

Estoy muy contento de la experiencia. Estoy muy contento de los resultados. Y estoy muy contento de cómo el cuerpo me ha respondido a una prueba tan exigente (incluso siendo la categoría menor). El haber estado entrenando todos los días, casi sin excepción, durante las últimas 5 semanas antes de la carrera ha dado su resultado.

Soy un finisher. Han pasado 8 horas desde que acabé la carrera y todavía tengo la adrenalina a tope en el cuerpo. El incremento de confianza en mi mismo es muy alto ahora mismo.

Me avisaron que fuese con cuidado que el triathlon, una vez lo pruebas, engancha. Y estoy enganchado. El año que viene quiero volver a participar, pero esta vez subo un poco más el reto. Como mínimo quiero probar la categoría de sprint, el doble de distancias en cada uno de los segmentos.