martes, 20 de diciembre de 2016

The Fourth Revolution



El año comenzó con el World Economic Forum hablando, en su meeting anual en Davos, sobre el concepto The Fourth Industrial Revolution. Fue uno de los principales temas. Pocas semanas después fui a una presentación sobre Internet Of Things donde los ponentes hablaron también sobre la 4a Revolución Industrial.

Internet de las Cosas, automatización, Realidad Virtual, Realidad Aumentada, Inteligencia Artificial... el año continuó con una gran cantidad de noticias y artículos sobre todas estas tecnologías, que nos vienen, de las cuales hasta hace sólo pocos años conocíamos de las películas de ciencia ficción.

La primera revolución trajo la industrialización, la segunda la producción en masa, la tercera Internet y la digitalización y la cuarta nos traerá un cambio masivo en cómo interactuamos con el mundo, construida sobre las tecnologías de la tercera.

En unos pocos años (mucha gente habla antes de 5 años), como interactuamos con el mundo habrá cambiado. Como interactuamos con las personas, como trabajamos, como nos conectamos a Internet, como viajamos...

Hoy en día ya existen pulseras que te dicen tu estado de salud y si estás durmiendo bien. Tecnología que te notifica dónde en la ciudad hay un espacio libre para aparcar el coche. O, ya se están produciendo tests con coches sin conductor. Y ésto es sólo el comienzo.

En un corto período de tiempo el mundo podría cambiar y deberíamos estar listos para el cambio. Se puede leer sobre las preocupaciones de perder trabajos, no tener nada que hacer... y es comprensible. Pero, imagino que todos esos miedos los experimentaron también la gente que sufrió la 1ª y 2ª revolución y aquí estamos. Es sólo un tema de adaptarnos a los nuevos tiempos. Si eres capaz de adaptarte triunfarás, pero si no...

Tiempos interesantes se acercan. Preparaos y estad listos para el cambio.

The year started with the World Economic Forum talking, in its annual meeting in Davos, about the concept The Fourth Industrial Revolution. It was one of the main topics. A few weeks later I went to a speech and presentation regarding Internet of Things where the speechers talked also about the 4th Industrial Revolution.

Internet of Things, automatisation, Virtual Reality, Augmented Reality, Artificial Intelligence,... the year continued with tons of news and articles regarding all these upcoming technologies which a few years ago we only knew from sci-fi movies.

The First revolution brought the industrialisation, the Second revolution the mass production, the Third brought Internet and the digitalisation and the Fourth will bring a massive change in how we interact with the world, built on top of the technology from the third.

In a few years (most people say within the next 5 years), how we interact with the world will change. How we interact with people, how we work, how we are connected to Internet, how we travel...

Nowadays we already have wristbands that tells you your health state or if your are sleeping well. Technology that notifies you where in the city there is a parking spot free. Or, there are tests with cars without driver. And this is just the beginning.

In a short period of time the world might change and we should be ready for that change. I've read a lot of concerns about losing jobs, have nothing to do... And it's understable. But, I guess that the people who experienced the 1st and 2nd revolution had all those fears also and here we are. It's just a matter of adapting ourselves to the new times. If you are able to adapt you'll success, if not...

Exciting times are coming. Brace yourselves, and be ready for the change.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Porqué me gusta viajar y cuanto más lejos mejor

I haven't been everywhere, but it's on my list

Quiero empezar el post dejando una cosa clara, porque todo siempre tiene un contexto y ha de entenderse dentro de éste. Desde pequeño (y no tan pequeño) mi "super héroe" favorito ni llevaba capa, ni llevaba los calzoncillos por encima del pantalón, ni tenía súper poderes. Mientras mis amigos y compañeros soñaban con volar, con trepar rascacielos, tener súper fuerza,... Yo soñaba con descubrir tesoros ocultos en Egipto o Jordania con mi sombrero Fedora y mi látigo en mano. Sí, yo siempre fui (y sigo siendo) un gran fan de Indiana Jones. Siempre he soñado ser como él.

Mi primer viaje (que yo sea consciente) lo hice en 1992, a Roma, con Viaró, el instituto donde estaba estudiando. Se iba a producir la primera beatificación de Jose Maria Escribà de Balaguer, el fundador y prelado del Opus Dei y Viarò, como entidad adscrita al Opus Dei, iba a organizar un viaje. Me impactó poder ver en persona tantas y tantas cosas que sólo las conocía por libros. Pero un adolescente de 16 años, rodeado de más adolescentes de 16 años poco más puede experimentar.

Así que mi primer gran viaje no se produjo hasta el 2005 que fuimos con unos amigos a Brasil. Más concretamente a Natal y alrededores. Desde entonces, con estancias más cortas o más largas o incluso viviendo, he podido sumar a mi lista más viajes: Jamaica, Cuba, Londres, Holanda, Bélgica, Lisboa, Berlín, Sur de Marruecos, Tailandia, Estocolmo, New York, Seattle, Vancouver, París, Florencia, Provenza francesa. Además de Tenerife, Santander, Galicia, Madrid, Sevilla, Granada, Navarra, Menorca, Ibiza o Valencia. Que ahora recuerde.

Mucha gente me dice: "Antes de salir al extranjero, prefiero visitar mi país que es muy grande y hay muchas cosas que visitar". Lo cual es cierto y, como ya he comentado en el párrafo anterior, yo también lo he hecho. Pero, como dice el título, no sólo me gusta viajar, sino que cuanto más lejos mejor. ¿Porqué?

Hace ya bastante años, tuvimos una visita de trabajo unos compañeros de Berlín con los que nos asociamos para trabajar conjuntamente en un proyecto en Alemania. El primer día llevé a uno de ellos a Barcelona (donde se alojaba) y comenzamos a hablar de Barcelona y Berlín (yo para aquellas todavía no había visitado la ciudad) y me dijo una frase que me ha quedado grabada en la memoria. Una de esas frases en las que siempre habías creído, la habías tenido presente, pero nunca le habías puesto palabras: "Hay dos tipos de lugares: los que se visitan y los que se viven y respiran". Y para mí esa frase siempre ha sido clave.

Para mí viajar es mucho más que visitar. Para mí viajar es experimentar, es vivir. Dentro de lo que un viaje de vacaciones te permite, viajar es conocer la cultura del lugar que visitas, entender algo más sobre ellos, abrir tu mente a nuevas experiencias y conocimientos. Considero más importante cuando íbamos a comprar la baguette cada mañana a la boulangerie que teníamos cerca del apartamento de París, que visitar el Louvre. O el haber ido cada día a comprar a un supermercado (dado que solemos alojarnos en apartamentos y no en hoteles) en Brooklyn que visitar el MOMA.

Y no es porque no me guste una visita a alguno de esos lugares, si no porque creo que aprendo mucho más viviendo un lugar que visitándolo.

¿Significa que no me gusta visitar mi país? Ni mucho menos, ya que cuando he podido lo he visitado. Pero, dentro de las diferencias de cada lugar que no son pocas, compartimos cultura, similares costumbres, mismo idioma, historia... Hay poco margen a experimentar, poco margen a aprender, poco margen a vivir.

En mayo de 2015 vinieron de vacaciones a Barcelona unos familiares de mi mujer de Bélgica y aprovechamos para quedar con ellos. Vinieron a Poblenou (donde vivimos) justamente para las Festes de Maig y, precisamente, el día que había Correfocs. Un año más tarde ¿qué es lo que todavía nos recordaban? lo mágica que había sido aquella noche para ellos, habiendose sentido partícipes de una tradición local que ellos desconocían y que nunca la podrían haber vivido "simplemente" visitando Barcelona.

Yo ya tengo preparado mi sombrero Fedora esperando nuevas aventuras.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Mi primera triathlon



Hace poco más de un año quedé con un amigo con el que hacía años que no nos veíamos. Y mientras nos estábamos poniendo al día:

- Oye tío, que me he puesto a hacer deporte. He empezado a salir en bici.
- ¿En serio? Muy bien! Yo en Holanda comencé a correr y lo estoy tomando como rutina. Me mola.
- Molt bé! ¿Y te animarías a una triathlon? Debe molar. Además hay una modalidad que es super sprint que es bastante asequible para probar. Si buscas por Internet hay muchos planes de entrenamiento.
- Pues la verdad que nunca me lo había planteado. Ya le echaré un vistazo.

Y ahí se quedó el tema. Busqué información por Internet, vi esos planes de entrenamiento y comprobé las distancias de las diferentes modalidades de triathlon. Pero no hice nada. Pero la idea se quedó en mi mente.

Fue pasando el tiempo y esa idea fue madurando. En noviembre ya escribí un post sobre mi primera carrera 10k donde me marcaba como reto correr una triathlon. Aún así era una idea que veía lejana. Hablaba con gente, lo comentaba, pero no me lo acababa de creer.

Y la idea seguía madurando en mi mente.

Poco a poco me fui autoconvenciendo de que quería probarlo. Volví a buscar información sobre las diferentes modalidades de triathlon, especialmente la super sprint. 350 metros nadando, 10 kilómetros en bicicleta y 2.5 corriendo. La distancia de carrera la tenía más que controlada. Los 10 kilómetros en bicicleta también. La gran incógnita era la distancia a nado, pero no parecía demasiado inalcanzable. Así que pense...



Me apunté al gimnasio y lo primero que hice fue ir a la piscina a medir mis posibilidades en la prueba de natación. Casi muero... en los primeros 25 metros. Bufff, pues empezamos mal.

Todo el verano he ido entrenando en la playa unas 2-3 veces por semana hasta llegar a poder nadar cerca de 600 metros. Las cinco última semanas, además, lo combinaba con entrenamiento de bicicleta y carrera. Hasta el día de la carrera.

Gorro, gafas, bañador, casco, camiseta, calzado, calcetines, toalla, bicicleta,... No sé cuántas veces revisé si tenía todo el material.

Llego al lugar de la prueba (Gavà) y justamente los de la categoría Olímpica comienzan a llegar a la orilla. Me acerco a observar. Veo la salida de la categoría Sprint y comienzo a ponerme nervioso. Sólo quedan 30 minutos para que llegue nuestro turno, el de la categoría Super Sprint.

La primera prueba de natación me fue mucho mejor de lo que pensaba. Como en cualquier otra competición la salida es frenética y loca. Te dejas llevar por la emoción y la energía de todos los participantes, por lo que terminas yendo a un ritmo superior al tuyo, casi sin notarlo. Cuando me doy cuenta estoy ya enfocando la llegada a la orilla y todavía me encuentro bien. He adelantado gente, no he recibido patadas y no he tenido que parar ningún momento para recuperarme. Pero entonces la obsesión de ver la orilla cerca y de pensar que ya hacía pie me jugó una mala pasada y me agobié mucho. Los últimos metros me costaron más de lo que me había costado el resto del trayecto. Llego por fin a la orilla y me permito el relajarme y descansar un poco. Salgo corriendo hacia la zona de transición.

La segunda prueba de ciclismo, para compensar lo bien que me fue la de natación, me va peor de lo que pensaba. No empiezo mal. Me encuentro bien físicamente, voy tirando, llevo un buen ritmo para mí e, incluso, adelanto a alguna persona que otra. Pero de pronto, cuando voy por mitad de carrera, me comienza a adelantar todo el mundo. Como estaba probando no hice una gran inversión en material y estoy participando con una bici mía de mi época de adolescencia. Sí, la bici tiene más de 20 años y estoy compitiendo con gente que tiene bicis nuevas. Por muy bien que empiece, me terminan alcanzando. Me agobio un poco, pero consigo tirar a mi ritmo y sin problemas. A falta de 100 metros para llegar a meta se me sale la cadena. "¿En serio? ¿Ahora me tiene que pasar esto?". Escucho de fondo varias personas que me dicen "¡Venga que estás llegando! ¡Sólo te faltan 100 metros! ¡Llegarás antes si vas corriendo!". Les agradezco los ánimos y el consejo, cojo la bici y recorro lo últimos metros corriendo.

Y por fin la tercera prueba de carrera. Es la parte de las tres que más controlo, ya que es lo que hago durante todo el año. Empiezo la carrera pendiente de mis piernas ya que mucha gente me había alertado que la transición de bici a carrera es rara, ya que las piernas no acaban de responder. Noto que las mías sí que responden, todo está en orden, pero las noto muy pesadas, demasiado cansadas. Así que bajo el ritmo por debajo de mi media para no tener que parar antes de cuenta. Me voy fijando cómo está la gente y veo que muchos han llegado fundidos, lo que me da ánimos para continuar. Poco a poco me voy encontrando bien y voy recuperando mi ritmo, llegando a la línea de meta y una velocidad más alta que con la que había comenzado este último segmento de la carrera.

En total tardé 1 hora y 1 minuto en completar toda la prueba. 8 minutos en nadar los 350 metros, 31 minutos en los 10 km de bici y 15 en los de carrera. El tiempo restante, en las dos transiciones.

Estoy muy contento de la experiencia. Estoy muy contento de los resultados. Y estoy muy contento de cómo el cuerpo me ha respondido a una prueba tan exigente (incluso siendo la categoría menor). El haber estado entrenando todos los días, casi sin excepción, durante las últimas 5 semanas antes de la carrera ha dado su resultado.

Soy un finisher. Han pasado 8 horas desde que acabé la carrera y todavía tengo la adrenalina a tope en el cuerpo. El incremento de confianza en mi mismo es muy alto ahora mismo.

Me avisaron que fuese con cuidado que el triathlon, una vez lo pruebas, engancha. Y estoy enganchado. El año que viene quiero volver a participar, pero esta vez subo un poco más el reto. Como mínimo quiero probar la categoría de sprint, el doble de distancias en cada uno de los segmentos.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Héroes anónimos

Pocas semanas antes de que falleciese (sin saber él que iba a fallecer), mi abuelo me explicó la historia de cómo su (mi) familia dejó su Andalucía natal para emigrar a Cataluña. No faltaba mucho tiempo para que se cumpliesen 50 años de su venida y en ese momento le pareció oportuno explicármelo.

Todos los miércoles iba a comer a casa de mis abuelos y, después de la comida, nos quedábamos muchas veces aún sentados en la mesa del comedor para charlar.

Allí estábamos aquel día los dos sentados en la mesa, recién habiendo comido un mediodía de miércoles cualquiera.

- ¿Sabes que dentro de poco hará 50 años que llegamos a Cataluña?
- Ah, ¿si? Pues no, no sabía que hubiese sido hace tanto tiempo.
- Pues sí, en unos pocos meses. Llegamos en coche. ¿Te he contado alguna vez la historia?
- No.
- ¿Tienes tiempo o te tienes que marchar a trabajar?
- No, todavía me queda algo de tiempo antes de marcharme.

Mis abuelos vivían con sus tres hijos en la pequeña población de Montalbán. Un pequeño pueblo andaluz de la provincia de Córdoba. No se podría decir que era una persona rica, pero sí que estaba bien posicionado en el pueblo. Tenía tierras, las cuales cultivaba y eso lo hacía ser una persona de buena posición y consideración.

Un buen día, probablemente después de otro madrugón más o de haber pasado el día entero trabajando bajo el sol, se preguntó si esa era la vida que quería para sus hijos. El más pequeño (mi tío) de un año aproximadamente, la mediana (mi madre) de unos tres años y la mayor (mi tía) de unos seis años. Se proyectó en el futuro, miró cómo podría ser un futuro sin moverse de Montalbán y vio que el campo no era la vida que quería para el futuro de sus hijos. Así que decidió partir.

Estuvo probando diferentes lugares y trabajos, para ver cuál le gustaba más, dónde veía mejor su futuro. Estuvo en Asturias, estuvo en Madrid, estuvo en Francia y no recuerdo si en otros lugares. Nada de lo que veía le convencía, hasta que un día dejó caer sus huesos por Rubí, en la provincia de Barcelona.

Allí conocía a gente. Conoció al jefe de una fábrica textil que le ofrecía un buen trabajo. Encontró una vivienda donde podrían vivir. Todo le cuadró, todo le convenció. Por lo que volvió para su Montalbán natal con las buenas noticias. Vendió tierras, hizo maletas y cogió a toda la familia para recorrer en coche los más de mil kilómetros que separaban Montalbán de Rubí.

Probablemente fue un sueño, probablemente fue una visión, probablemente las ansias de una vida mejor. Pero lo cierto es que dejó atrás una vida relativamente acomodada en busca de un objetivo. Lo dejó todo, lo vendió todo para empezar una nueva vida en un nuevo lugar.

Me he preguntado muchas veces qué hubiese pasado si hubiese tomado otra decisión. ¿y si se hubiese quedado en su vida acomodada en Montalbán? ¿y si se hubiese ido a Francia? Nunca lo sabremos (¿o sí?). Sólo sé seguro que para mí es uno de los muchos ejemplos de gente que persigue un deseo o un sueño, sin dejarse llevar por la comodidad de lo conocido. Gente que, cada vez más frecuentemente, son menos comunes y se convierten en una especie de héroes anónimos terrenales, sin capas, ni máscaras.



Esta es una historia que tuve que explicar recientemente en un curso de "Storytelling" al que asistí. Teníamos que explicar una historia al resto de los asistentes y, sin nada preparado, improvisé ésta en el último momento. Todo es cierto, salvo algunas incorrecciones debido a mi, en varias ocasiones, mala memoria :-)

Mientras la explicaba me sonó con fuerza el trasfondo de la misma y me di cuenta que como sociedad nos estamos acomodando demasiado y pensé que a veces deberíamos aprender de aquellas personas que toman decisiones arriesgadas, saliendo de su comodidad, de lo conocido. Sólo por perseguir un sueño u otro tipo de vida deseado. Que saben, en un momento dado, pegar un (pequeño) cambio en sus vidas, sin dejarse llevar por la corriente, sin continuar haciendo lo que llevan años haciendo, aunque en un primer momento no les satisfaga, sientan miedo o dé los resultados esperados. Pequeños héroes anónimos que no llevan capa, ni máscaras, pero en los que deberíamos fijarnos y aprender más de ellos.

Este es un caso, pero hay muchos más. En la medida de lo que pueda y me acuerde, intentaré escribir más historias como ésta.

jueves, 18 de agosto de 2016

Una vida sin tele


Creo que en toda mi vida (estoy a punto de cumplir 40 años) sólo me habré cruzado con un par de personas que no tenían TV en casa. No recuerdo cuándo fue, ni quiénes eran, ni dónde los conocí. Sólo recuerdo que no tenían televisor. Y que lo primero que pensé fue: "¿no tienen TV? ¿y cómo pueden vivir sin ella? Que gente más rara". Las dos primeras preguntas sí que se las pregunté. Lo último me lo guardé para mi :-)

Lo chocante que era, entonces, para mí. No concebía una vida sin dicho aparato.

Ahora soy yo. Ya hace mínimo un año que no la veo. Tengo TV en casa, el aparato, pero prácticamente no se enciende. Las pocas veces que se hace es para ver algo del ordenador en ella a través de ChromeCast. Algo que hasta no hace mucho me parecía curioso a mí, ahora soy yo quien está a ese "lado".

Antiguamente poníamos las noticias mientras comíamos, ahora mi mujer y yo hablamos. Mientras cenábamos, veíamos las noticias o algún programa que hubiese en ese momento, ahora vemos una serie en el ordenador. Y cuando acabábamos de cenar, otro rato de TV mientras llegaba la hora de dormir. Ahora leemos algún libro. Y no echo de menos la televisión.

¿Y cómo se puede vivir sin TV? Pues muy bien. He podido recuperar aficiones perdidas durante un tiempo, como leer libros. No echo de menos ninguno de los programas que no me aportaban nada, ni ver las noticias. Lo único que podría echar de menos, películas y series, ya tenemos otras fuentes de donde obtener dicho entretenimiento.

No me siento raro, ni especial, ni diferente. Tampoco me siento moralmente superior a nadie. Simplemente creo que he eliminado de mi vida una fuente de entretenimiento que me aportaba muy poco y, de forma inconsciente, la he ido apartando de mi vida. A pesar de haber sido un consumidor diario, nunca pensé que la TV me aportase mucho (más allá de las películas y series de las que he sido un gran seguidor). Unos programas de entretenimiento que, a mi parecer, la calidad cada vez dejaba más que desear. Unas noticias que se dividían entre sensacionalismo y manipulación, independientemente del canal.

¿Y cómo estás al día de lo que pasa? me preguntaron hace poco. Muy sencillo. Es difícil no estar al día de las cosas importantes. En el trabajo, con la familia o con los amigos. Siempre hay alguna conversación de la que sale un tema de actualidad. Siempre tienes la oportunidad de enterarte de alguna noticia o ampliar la información. En una era tan altamente tecnológica como la que vivimos, es imposible no enterarse por Redes Sociales como twitter o facebook de nada.

A veces, echo la vista atrás y me acuerdo de aquellas personas que me dijeron que no tenían TV en casa y las entiendo. Sí, puedo vivir sin TV sin echar en falta nada de aquello que antes veía y no me aportaba nada.

miércoles, 29 de junio de 2016

26J: ¿Se estanca España?

Ya han pasado varios días desde las pasadas elecciones (¿y últimas?) y ya sabemos todos con qué resultado final. Mayoría, no absoluta pero si aplastante, del PP. Y me preocupó el resultado, me preocupó y sorprendió bastante.

No creo que sea necesario listar aquí todos los escándalos y casos de corrupción que han ido apareciendo durante los últimos 5 años que han estado presidiendo el país. Nos han estado robando con toda la desfachatez y descaro que puedan tener. Porque no sólo lo han hecho sin ningún tipo de rubor, si no que no lo han reconocido y no ha dimitido nadie (o casi nadie)

Recortes en educación, recortes en sanidad, recortes en pensiones, en sueldos de funcionarios,... y todo mientras ellos se iban lucrando a costa del dinero público.

Ante todo esto, lo que el sentido común, lógica e inteligencia te dice es que recibirían un severo castigo. Un partido que ha estado robando tan descaradamente durante tantos años no puede ser escogido por la mayoría de los españoles. No parece una opción inteligente.

Luego vas escuchando a uno, leyendo a otro,... y ves comentarios del tipo "para que me roben otros, al menos que me roben los mismos que ya los conozco", "los otros tampoco es que sean mejores",... O dicho de otra forma, el famoso "más vale malo conocido que bueno por conocer". Me preocupa que un país entero tenga esta mentalidad, mentalidad de no querer mejorar. Que se prefiera seguir teniendo a un partido de corruptos y ladrones que probar a que otro partido lo pueda hacer mejor. Con una población que prefiere que les sigan robando los mismos, porque ya los conocen, a que aparezca alguien nuevo... O simplemente crean que alguien que ha estado robando descaradamente durante años pueda hacer algo bueno por el país...

No me considero ni de derechas, ni de izquierdas. Si tuviese que etiquetarme (que no es algo que me guste) diría que tengo tendencia de izquierdas. Pero con el paso de los años he ido cambiando mi forma de pensar mucho y ahora, aunque mi tendencia sigue, me he visto muchas veces aprobando ciertas cosas más etiquetadas de derechas u otras de izquierdas. Aún así no me gusta ninguno de los partidos que hay en la alternativa. Entre populistas, demagogos o vendehumos no veo ninguna alternativa serie. Pero hubiese preferido casi cualquier otro que el PP.

Y todo esto me lleva al segundo tema preocupante. ¿La gente vota PP porque no ve ningún líder de cambio carismático? No se ve una oposición clara que pueda hacer algo por el país. Y eso es un problema, si lo mejor que tenemos en el país es un partido corrupto, lleno de ladrones que se ríe de su pueblo, el futuro de España no es nada esperanzador.

Con un partido corrupto como mejor opción, ninguna opción de cambio clara y carismática y un pueblo que prefiere que le siga robando uno conocido a que lo pueda hacer (o no) uno nuevo, ¿es el mejor escenario para mejorar y avanzar el país? ¿se quedará España estancada? ¿Tenemos lo que nos merecemos?

martes, 28 de junio de 2016

Referendums, ¿sí o no?

referendum
Si me hubiesen preguntado ésto hace un par de semanas, hubiese dicho sin pensarlo que sí. La democracia es justamente eso, preguntar a la gente tomando, por mayoría, una decisión entre todos. Pero ahora, mi respuesta ha cambiado. Diría que no lo tengo claro y que depende.

Primero, depende mucho del gobierno. Debe tratarse un gobierno muy maduro para realmente preguntar al pueblo sobre un tema de gran importancia. Y no creo que todos los gobiernos sean los suficientemente maduros. El gobierno inglés demostró su madurez (insensatez para otros) al preguntar a su pueblo sobre la salida de la UE. Suiza, no hace mucho, también lo demostró al preguntar al pueblo si querían una renta básica de 2500 euros. Se atreven a preguntar y acatan, con madurez y profesionalidad, la respuesta.

Por otra parte está el pueblo, el cual también debe de constar de una madurez para ser capaz de votar por la mejor decisión para el pueblo y su país. Intentado dejar al margen posibles beneficios individuales o preferencias emocionales y saber escoger por la mejor opción para todos, aunque sea la que más perjudique a nivel individual. Otra vez más, un posible ejemplo de esta madurez sería el caso de Suiza. Que votaron por mayoría no a la renta básica de 2500 euros mensuales.

Por ejemplo, si miro a mi alrededor, en mi país, me cuesta ver que la gente sea capaz de gestionar sus propias finanzas y su propia economía. El conocimiento a nivel económico es escaso. Entonces, si difícilmente la gente controla la microeconomía y, mucho menos, la economía, ¿cómo puede tener conocimientos de macro economía? ¿Realmente se puede dejar en manos del ciudadano la decisión de todo un país donde hay que tener en cuenta muchos aspectos macro a largo plazo?

A mí me cuesta ahora verlo. No creo que el ciudadano común sea capaz de evaluar todos los riesgos y consecuencias macro a nivel económico, social o comercial a largo plazo de un país para ir a según qué votaciones. Por ejemplo, dados los acontecimientos que siguieron a la votación del Brexit, no parece que el pueblo británico lo estuviese. Muchos arrepentiemientos, búsquedas en Google de qué era la UE o una recogida de más de dos millones de firmas para repetir la votación. ¿Estaban realmente preparados y maduros como para tomar una decisión tan importante para todo un país y su futuro?

Democracia no es sólo votar una vez cada cuatro años. De eso estoy convencido. Pero si elegimos a nuestros políticos es justamente porque se les presuponen unos conocimientos y herramientas suficientes para sí saber evaluar estas cosas. Para que tomen este tipo de decisiones por nosotros.

La pregunta es, ¿están ellos también capacitados?

martes, 10 de mayo de 2016

Creativity, Inc: A Master class in Leadership



Estábamos dando una vuelta por Valencia, donde fuimos unos días a visitar unos amigos, cuando mi buen amigo David Navarro (el Director Creativo) me recomendó leerme el libro del CEO de Pixar, Ed Catmull: Creativity, Inc.

"A mi me moló mucho. Explica la cultura de Pixar, cómo hacían para mantenerla y, sobre todo, cuando los compró Disney, cómo trabajaron para que no afectase la compra a su cultura. Tú que trabajas en King y ahora que os acaban de comprar seguro que te parecerá interesante", me dijo.

Así que le hice caso. Busqué el libro y lo leí.

Ed Catmull explica, en primera persona, su experiencia profesional, desde que era un estudiante de la Universidad de Utah, trabajar en la misma universidad en investigación de computación gráfica, hasta conseguir su sueño de que Pixar sea uno de los gigantes de la animación a nivel mundial y ser comprados por Disney.

Ahora soy yo quien os recomiendo este libro. No sólo por conocer, contado en primera persona, cómo fundar uno de los gigantes de la animación, si no en cómo, mientras nos explica todo su esfuerzo en montar una cultura de trabajo en Pixar, nos da una clase magistral en Liderazgo y fomento de la creatividad en el ámbito laboral.

Seguramente me haya olvidado alguna, seguramente que vosotros destacaríais otras, pero en este post he querido destacar alguna de las frases que me parecieron más importantes y destacables de su libro:
  • Siempre contrata gente mejor y más inteligente que tú.
  • Con todo el cuidado que pongas en el arte, la mejora visual normalmente no importa si no tienes la historia adecuada.
  • Conseguir el equipo adecuado es el precursor necesario para conseguir las ideas correctas.
  • La forma en la que un equipo interacciona entre sus miembros es la clave real, no qué talentosa es la gente.
  • Conseguir la gente adecuada y la química adecuada es más importante que conseguir la idea correcta.
  • Si das una buena idea a un equipo mediocre, la estropearán. Si das una idea mediocre a un equipo brillante, la mejorarán o la tirarán y vendrán con algo mejor.
  • Refuerza tus ideas y mantras con hechos.
  • La creatividad empieza en alguna parte, y somos verdaderos creyentes del poder del positivismo, feedback sincero y proceso iterativo.
  • La gente necesita equivocarse lo más rápido posible. Fallar pronto y fallar rápido.
  • Si no has experimentado el fallo, entonces estás haciendo un error mucho peor: Estás siendo dirigido por el deseo de evitarlo.
  • Los errores no son un mal necesario. No son un mal en absoluto. Son una inevitable consecuencia de hacer algo nuevo.
  • Hacer el proceso mejor, más fácil y más barato es una aspiración importante (...) pero no es el objetivo. Hacer algo grande es el objetivo.
  • El calendario dirige el resultado, no la fuerza de las ideas.
  • El cambio va a suceder, tanto te guste como no.
  • En mi experiencia, la gente creativa descubre y alcanza sus visiones con el tiempo y a través del dedicado y prolongado esfuerzo.
  • La creatividad es más como una maratón que como un sprint.
  • Todo está cambiando. Continuamente. Y no puedes pararlo. Y tus intentos por pararlo te ponen en mal lugar. 

We were having a walk around Valencia, where we were visiting some friends, when my good friend David Navarro (the Creative Director) recommend me to read the book of the CEO of Pixar, Ed Catmull: Creativity, Inc.

"I liked a lot. It explains the Pixar culture, how they worked to keep it and, specially, when they got acquired by Disney, how they worked hard to not be affected by the acquisition. You work at King and, since you got acquired recently, you might find it interesting", he told me.

I did what he said. I looked for the book and read it.

Ed Catmull explains, in first person, his profesional experience, since he was an student in the University of Utah, his work in the same university in research of graphical computation, until he reached his dream of Pixar becoming one of the biggest animation companies worldwide and got acquired by Disney.

Now, I am who recommends the book. Not only to know, explained in first person, how to found one of the biggest company in the animation industry, but how while he explains all the hard work they did establishing a good culture in Pixar he gives us a master class in leadership and fostering the creativity in the workplace.

For sure, I forgot something, you see some others, but in this post I wanted to remark some of the sentences I found more interesting and remarkable from the book:
  • Always hire people better and smarter than you.
  • For all the care you put into artistry, visual polish frequently doesn't matter if you are getting the story right.
  • Getting the right team is the necessary precursor to getting the ideas right.
  • The way a team interact among the members is the real key, not how talented the people are.
  • Getting the right people and right chemistry is more important than getting the right idea.
  • If you give a good idea to a mediocre team, they will screw it up. If you give a mediocre idea to a brilliant team, they will either fix it or throw it away and come up with something better.
  • Reinforce the ideas and mantras with facts.
  • Creativity has to start somewhere, and we are true believers in the power of bracing, candid feedback and the iterative process.
  • People need to be wrong as fast as they can. Fail early and fail fast.
  • If you aren't experiencing failure, then you are making a far worse mistake: You are being driven by the desire to avoid it.
  • Mistakes aren’t a necessary evil. They aren’t evil at all. They are an inevitable consequence of doing something new.
  • Making the process better, easier and cheaper is an important aspiration (...) but it is not the goal. Making something great is the goal.
  • The schedule drives the output, not the strength of the ideas.
  • Change is going to happen, whether we like it or not.
  • In my experience, creative people discover and realize their visions over the time and through dedicated, protracted struggle.
  • Creativity is more like a marathon than a sprint.
  • Everything is changing. All the time. And you can't stop it. And your attempts to stop it actually put you in bad place. 

martes, 3 de mayo de 2016

Done is better than perfect


El Software es una disciplina dinámica y bastante viva. No me refiero a lo ya conocido que la tecnología válida hoy mañana está obsoleta. Me refiero a que nunca puedes dar algo por cerrado, todo es mejorable. El código que escribes hoy, mañana te das cuenta que lo puedes mejorar. El caso de uso que has implementado hoy, mañana te das cuenta que está incompleto o, incluso, obsoleto. Se te ocurre una nueva idea, un comentario,... Algo normal con tareas que requieren cierta creatividad.

Esto provoca muchas veces entrar en la dinámica de buscar siempre algo mejor, no cerrar una implementación hasta que no cumple los estándares de perfección marcados, tener el producto final. Es muy fácil entrar en una situación de encontrar una solución mejor y no saber parar. Pero esto puede llevar a muchos problemas.

Uno de ellos es no ver nunca el momento de cerrar. Cada día te das cuenta que puedes mejorar lo que hiciste lo de ayer, o que no tienes lo que pretendías tener, o se te ha ocurrido una idea nueva, o... Y la lista no acaba y retrasas y retrasas y retrasas. Y el producto nunca sale y pierdes oportunidades.

Por eso siempre he sido muy fan de la expresión que titula este post: "Done is better than perfect". Mejor tener algo hecho que perseguir esa perfección que difícilmente llega y que, como dice el tweet que encabeza el post, hace que el trabajo nunca termine. Un producto hecho, siempre se podrá lanzar, probarlo y, mientras ves si funciona, ir trabajando en esa perfección que quieres alcanzar. Lo que se conoce como MVP (Product Viable Mínimo)

También hay quien lo ve desde otro punto de vista, el de "Fail fast", que no es más que prueba rápido algo. Si te funciona ya lo tienes en marcha, pero si algo falla lo sabrás rápido.

Cuando hablo de no perseguir la perfección no me refiero a lanzar cualquier cosa. Perfección y calidad son conceptos muy diferenciados. Hagas lo que hagas, siempre deberá tener unos mínimos de calidad que tú te marques, los que quieres que te identifiquen, aunque no sea la solución final que deseas.

Software is an alive and dynamic discipline. I don't mean about what we know that valid technology today is obsolete tomorrow. I mean that one can never close anything, since everything is improvable. Code written today, one realises the next day that can be improved. The use case implemented today, one realises later that is not complete or, even obsolete. A new idea comes up, new comments,... Something normal with tasks that require some creativity.

This makes many times to get into the cycle of always looking for the best solution. Not finding the time to close an implementation if it doesn't fit with the perfection standards seeked, what one considers the final product. It's easy to be in the situation of finding a better solution and not finding the stop point.

You never see the right time to finish. Everyday you realise you can improve what you did yesterday, or you got a new idea, or... And the list is endless and delay, and delay. And the product is never launched and you lose opportunities.

That's why I've always been such a fan of the highlight of this post: "Done is better than perfect". It's always better to have something done that waiting for that perfection and, as the tweet at the beginning of this post says, makes the work never finishes. You can always launch something done, test it and, in the meantime, improve it to the level you would like to reach. Which is known as MVP (Minimum Viable Product)

Also known as "Fail fast", which is something as simple as, test it as fast as you can. If it works you already have something, if it fails you'll know it quickly.

When I talk about not pursuing the perfection I don't mean launching whatever. Perfection and quality are different concepts. Whatever you do, do it always with your expected quality levels, those you want to be identified, although it's not the final solution you wish.

martes, 29 de marzo de 2016

Dinero y Conciencia







"Por tanto, el poder del ciudadano no reside tanto en su voto, como en la dirección a la que dirija su dinero, su forma de consumir y de invertir sus ahorros"


¿No os habéis planteado nunca a dónde va vuestro dinero cuando sale de vuestras manos? Ya sea en compras, ahorro, inversión,... ¿Qué implicaciones tiene comprar un producto u otro? ¿O comprar a un precio o a otro?

Yo llevo un tiempo que sí que me he estado haciendo algunas de estas preguntas. No todas! Tampoco cabrían tantas preguntas en la poca memoria RAM que queda en mi cerebro, pero sí alguna de ellas.

¿Acaba mi dinero en políticas que van en contra del medio ambiente? ¿Ayudo con mis gastos a que haya sueldos precarios? En definitiva, ¿soy coherente con mis valores a la hora de consumir?

Hasta que cayó en mis manos el libro Dinero y conciencia, ¿a quién sirve mi dinero? O más bien fui consciente de su existencia y lo fui a buscar a la biblioteca, no cayó en mis manos.

Básicamente este libro plantea que, para tres temas básicos como Comprar, Ahorrar y Donar, nos hagamos tres preguntas: ¿Qué? ¿Porqué? y ¿Dónde?

La idea es que con estas tres preguntas hagas acto de conciencia de si eres coherente entre tus actos de consumo/ahorro y tus principios y valores.

¿Compras realmente lo que necesitas o compras por impulso? ¿Compras productos que realmente te interesan o te basas sólo en el precio? ¿Sabes qué hay detrás y las implicaciones que tiene comprar un producto en un comercio u otro? Por ejemplo, ¿somos conscientes de las implicaciones que puede tener pagar unos céntimos menos por un paquete de arroz? Probablemente, para que todos nos ahorremos esos céntimos de un comercio a otro, el empresario ha recortado pagos en toda la cadena, desde la producción hasta la persona que nos cobra ese paquete de arroz. Probablemente nos quejamos que a nuestro amigo o familiar le pagan un sueldo indecente sub-mileurista, mientras nosotros, a la vez, siempre buscamos comprar el producto más barato.

Comprar esas judías o esa fruta que tanto nos gusta fuera de temporada implica que nos la traigan desde otro país, a veces incluso desde otro continente, con los posibles problemas de sostenibilidad para el medioambiente que puede tener. Mientras nos quejamos de lo insensibles que son las industrias en no cuidar el medioambiente, probablemente nosotros también ayudamos comprando productos fuera de temporada.

Cuando buscamos los intereses más altos o las comisiones más bajas, ¿Somos conscientes de lo que hace el banco de turno con nuestro dinero? ¿Sabemos si el banco usa nuestro dinero en proyectos/inversiones acordes con nuestros ideales o están usando nuestro dinero para invertir en mercados en los que nunca se nos ocurriría invertir?

Cuando donas, ¿donas en proyectos que realmente te preocupan? ¿o donas por imagen? ¿o donas por lo que te desgraba hacienda? ¿Sabes qué hace la ONG de turno con el dinero que donas? Hace poco estuve hablando con una persona que fue voluntaria en Sudamérica para un par de ONGs importantes y me comentó que desde entonces decidió no volver a donar dinero a ONGs, al ver cómo lo usaban. A partir de entonces sólo dona dinero de forma más local a gente que lo necesita.

Como siempre pienso, ni todo es blanco, ni todo es negro. Además que, a veces, las cosas son más fáciles de decir que de ponerlas en práctica. Pero, al menos, son preguntas para reflexionar y ver si podemos hacer algo más por nuestro entorno y nuestra sociedad.

Como dice la cita del principio (extraída del libro), nuestro poder no está en a quién votamos, sino en qué hacemos con nuestro dinero y dónde lo dirigimos.

martes, 9 de febrero de 2016

Resiliencia, o el arte de superar cualquier adversidad


Tengo una vecina, a la que hace muchos años, se le murió su marido después de estar enfermo durante mucho tiempo. A las pocas semanas, los fines de semana se estaba marchando con las amigas a bailar. Seguro que mucha gente pensará que no tiene vergüenza o que es una falta de respeto a su marido o... Honestamente, no sé lo mucho o poco que pudo sufrir, ya que nunca hablé con ella del tema, pero dudo que no lo pasase mal y no sufriese. No creo que se tratase de una falta de respeto a la memoria de su marido, si no todo lo contrario. Ella hizo lo único que podía hacer en ese momento, seguir viviendo la vida. Se sobrepuso al varapalo y siguió con su vida.

Seguro que todos conocéis a alguna persona igual. Alguien que se ha encontrado en una situación adversa (muerte de un ser querido, pérdida de trabajo, separación,...) y consigue tirar adelante sin, aparentemente, excesivos problemas e, incluso algunas veces, con alegría. Hace muchos años que leí por primera vez la palabra resiliencia y me llamó mucho la atención. Primero, por la palabra en sí, es una de esas palabras curiosas que llaman la atención: resiliencia. Después por su significado: el arte o cualidad de superar cualquier situación, por adversa que ésta sea. Tal como avanzamos como sociedad parece complicado que un varapalo no tenga que hundirte. Parece que tenemos que hundirnos y no se acaba de ver normal que haya gente que siga con su vida normal después de según qué circunstancia. Incluso algunos lo ven mal.

Esta curiosidad me llevó hace unas semanas a realizar un taller on-line sobre resiliencia y, principalmente, las cualidades que hay que trabajar para llegar a ser una persona resiliente. Por que sí, la resiliencia, como cualquier otra habilidad, no es una cosa con la que se nace o no se tiene, si no que es algo que se puede trabajar y educar. Claro, hay que tener ganas de cambiar. Hay quien tiene la cualidad innata, hay quien tiene que trabajarla para tenerla. Y como dicen que la mejor forma de aprender algo nuevo es explicárselo a alguien, pues he pensado que qué mejor forma que escribirlo aquí en el blog para quien quiera leerlo.

Ser resiliente no significa pasar de todo. Ser resiliente significa que con toda tu pena, tristeza, sufrimiento (pon aquí cualquier otro sentimiento negativo) sepas gestionar esas emociones negativas de forma que seas capaz de tener una visión más global y seguir con la vida, superponiéndote a cualquier adversidad. Bueno, así que allá vamos con la lista de cualidades que podemos cultivar para poder ser una persona resiliente:
  • Tener valores en la vida. O dicho de otra forma, tener un objetivo o algo por lo que luchar. Puede ser desde ser un buen profesional, a ser un buen marido/esposa, a educar a tus hijos, a disfrutar de tus nietos, a viajar,... cualquier cosa que marque tu camino. En caso de tenerlos, siempre tendrás algo por lo que luchar, por lo que seguir. Si no...
  • El famoso mindfulness o conciencia plena, en castellano. En resumen, esto no es más que vivir conscientemente en el momento actual. Olvidarte del pasado, no pensar en el futuro y disfrutar el presente. Lo cual tiene muchas más connotaciones que simplemente la resiliencia.
  • Tener actitud positiva y la gratitud. Es decir, siempre agradecer algo. Siempre hay algo que agradecer. El tener trabajo, el tener sueldo, el tener familia, el tener amigos, el que alguien te llame para tomar un café, el tener una casa donde vivir,... La gratitud no es más que centrarse en las cosas buenas que nos pasan, cuanto más gratitud practiquemos, más actitud positiva tendremos. La actitud positiva es mirar la parte buena de las cosas que, incluso en los peores momentos hay lados positivos y cosas que aprender. Un despido puede ser el fin del mundo o puede ser una nueva oportunidad para hacer cosas más grandes.
  • Saber gestionar las emociones negativas. Las emociones negativas son normales tenerlas y, de hecho, debemos tenerlas. Es normal sentir tristeza, desesperación, angustia,... Lo que no es normal es que sean las emociones las que nos gobiernen a nosotros y, en consecuencia, sean las que decidan qué hacer con nuestra vida y cómo comportarnos.
  • En contraposición a la gestión de las emociones negativas, hay que cultivar emociones positivas. Hay que cultivar emociones como la amabilidad, generosidad, conectar con otros, realizar actividades que nos hagan estar en flow,... Cuanto más cultivemos nuestras emociones positivas, más nos acostumbraremos y más aprenderemos a saber gestionar nuestras emociones negativas.
  • Saber tomar correctas elecciones de vida terapéuticas, o dicho de otra forma, realizar ejercicio, dormir bien, llevar una dieta sana, pasar más tiempo en la naturaleza y no sólo en la ciudad, tener tiempo para el ocio o para la relajación. Desconozco el tema, pero parece ser que todo esto son rutinas que afectan al cerebro de tal forma que nos hace ser más positivos y felices.
  • Y por último tener buenas relaciones. Ya sean relaciones de amistad que den soporte y a las que podamos escuchar, mentores, roles a los que seguir,... Relaciones que, de una forma u otra, nos aportan algo interesante y positivo. Y alejarnos de aquellas relaciones que sólo nos aportan negatividad y pesimismo y, por lo tanto, restan en nuestras vidas.
Ni soy psicólogo, ni tengo la intención de serlo. Como he comentado, sólo me he dedicado a plasmar aquí lo que aprendí en el curso.

Quiero ser recordado como esa persona que siempre sale airoso de cualquier situación riéndose de todo, hasta de mi propia sombra. Así que va siendo el momento de comenzar a poner en práctica alguna de estas cualidades.